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26

Jun
2019

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San Luís Potosí: una mesa intersectorial para la construcción participativa de la política cultural local

En26, Jun 2019 | EnNotícias |

San Luis Potosí (México) fue uno de los primeros municipios que se adhirieron a la Red IberCultura Viva de Ciudades y Gobiernos Locales. La carta de adhesión fue entregada al programa por Gerardo Daniel Padilla González, coordinador de Innovación y Desarrollo Institucional, en representación de Cecilia Padrón Quijano, directora de Cultura del Gobierno Municipal, durante el 3º Encuentro de Redes IberCultura Viva, realizado los días 16 y 17 de mayo en la ciudad de Buenos Aires (Argentina).

Gerardo Padilla fue uno de los cuatro expositores del panel sobre experiencias de gestión cultural comunitaria participativa que cerró el primer día del encuentro. En su presentación, explicó cómo se dio el proceso de construcción participativa de la política cultural potosina. La experiencia realizada en el municipio con la Mesa Intersectorial y de Diseño para la Gobernanza Cultural (MID) está en proceso de validación para que se integre en el marco de las Buenas Prácticas de la Agenda 21 de la Cultura.

Gerardo Padilla presentó la experiencia de San Luís Potosí en el 3º Encuentro de Redes

 

Antecedentes

A fin de sentar los antecedentes que han dado lugar a las herramientas y acciones puestas en marcha desde 2018 en San Luis Potosí, la exposición comenzó con un recuento sobre la evolución de las políticas culturales en México, desde el comienzo del Siglo XX hasta la actualidad; recalcando puntos importantes, como la creación (en diciembre de 2015) de la Secretaría de Cultura del Gobierno Federal y la aprobación (en junio de 2017) de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales.

Padilla comentó que, en la historia reciente, el modelo de promoción cultural de los gobiernos mexicanos, cobró fuerza y experticia en aspectos focalizados de la cultura: 1) patrimonio cultural; 2) difusión y promoción de las expresiones artísticas; 3) culturas populares, indígenas y urbanas (de manera intermitente); 4) turismo cultural; 5) industria cultural. Según su estudio, la discusión sobre los Derechos Culturales, tendió a permear apenas hace unos 50 años en el país, y a cobrar mucho mayor relevancia cerca el año 2015, tras la creación de la Secretaría de Cultura, entendida como el nuevo órgano encargado de diseñar, ejecutar y coordinar las políticas públicas nacionales en materia de arte y cultura (teniendo ésta, su antecedente inmediato en el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes – CONACULTA).

Estos recientes cambios de enfoque son resultado directamente vinculado a la reforma de un artículo de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el artículo 4º, que establece el derecho de toda persona al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales.

Frente a todas estas reflexiones nacionales, posteriormente fue publicada la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, en el Diario Oficial de la Federación el 19 de junio de 2017. Las disposiciones de esta ley “son de orden público e interés social y de observancia general en el territorio nacional”, como dice el Artículo 1. Por ello, en función de esta normativa, muchos gobiernos locales están intentando re-configurarse en términos programáticos de políticas públicas.

 

Rastreabilidad y trazabilidad

Según Padilla, el reto que supuso una historia de desarrollo institucional con momentos políticos tan diversos, generó la imposibilidad de identificar a primera vista, criterios importantes en la evolución de las agendas culturales nacionales, como los criterios de rastreabilidad y trazabilidad; el primero, para saber cómo han ido desenvolviéndose en el tiempo las políticas públicas y el segundo, para conocer cómo han contribuido, en las estrategias culturales conjuntas, los niveles federal, subnacional, y local.

“En el caso de San Luís Potosí, no había institución cultural ni política cultural. O sea, cero trazabilidad, cero rastreabilidad”, comentó el coordinador de Innovación y Desarrollo Institucional. “La oficina encargada de Cultura estaba vinculada a la oficina de Turismo, reafirmando la política de turismo cultural que se permeaba en el país. […] con la intención de crear una Dirección de Cultura con un enclave no en turismo cultural, sino en Derechos Culturales, tuvimos que detectar algunas cosas.”

“Padecíamos de “eventitis”. La estrategia de actuación pública en materia cultural, descansaba exclusivamente en la programación de eventos de animación de alto impacto para la promoción turística. Era un festival atrás de otro festival […] todo con el ánimo de elevar los indicadores de turismo de la ciudad”, afirmó.

 

Un modelo hipotetizado

Una vez asegurada que la nueva apuesta local, sería por una mirada en favor de la “democracia cultural y derechos culturales”, se hipotetizó un modelo hacia la construcción de una nueva política pública en materia de cultura. El modelo contemplaba una serie de componentes: la cultura como derecho humano; el enfoque de prioridades para comunidades históricamente invisibilizadas; las artes dejando de ser el centro para ser un eslabón más del desarrollo cultural; la cultura dejando de ser impulsada como proyecto, para fortalecerse como proceso; la transformación de la práctica de formar equipos consultivos desde la perspectiva de la disciplinariedad artística, a la estructuración de equipos de gobernanza que se conforman por criterios de diversidad cultural.

“Una de las tareas era identificar el rol de la cultura como pilar de desarrollo, y bajar la carga de imposición de la agenda cultural (gubernamental), para fortalecer la agenda cultural de las organizaciones”, señaló Padilla. “Y, finalmente cambiar la medición de los indicadores, porque los indicadores estaban en términos de cantidad de boletos vendidos, cantidad de personas que se dieron cita, la evidencia era una fotografía… Empezamos a re-configurar la medición, hacia un proceso cualitativo para saber, por ejemplo, cómo la cultura estaba transformando vidas”.

La mesa intersectorial 

Quedaba claro entonces, que la apuesta en política cultural local, requeriría de, al menos, la generación de una nueva agenda programática, la ideación de nuevos indicadores y la garantía de un paquete presupuestal. Faltaba, sin embargo, abrir un diálogo permanente, sustantivo y vinculante a lo que quería hacer. Así nació la Mesa Intersectorial y de Diseño para la Gobernanza Cultural (MID).

La MID es un órgano colegiado representativo, técnico, consultivo, honorario y temporal, entendido como un instrumento auxiliar y de colaboración para definir asertivamente el rumbo de la política cultural del municipio en materia de gobernanza y participación social en la cultura, aproximando la perspectiva de otras realidades socioculturales al quehacer público que encabeza el gobierno de la ciudad.

Son 33 sillas, y existe el compromiso de incorporar dos sillas más, en materia de cultura comunitaria. La organización es por sectores (cuenta con un secretariado técnico, representantes del sector público, sector académico, tercer sector, sector privado, comunidad artística) y por temas/materias (derechos humanos, paz, territorio y ciudad, juventudes, género e igualdad, pueblos originarios, patrimonio y memoria, espacios culturales independientes, industrias creativas, innovación y diseño, etc).

Se trata de un órgano temporal, porque llegará un momento en que cesará su actividad de diseño y prototipado para dar lugar un órgano ciudadano institucionalizado y auxiliar de la administración pública municipal. “La MID se enfrenta a un dilema todos los días: el de acercarse a su objetivo. Es temporal, pero posiblemente después se transformará en un Consejo de Cultura para que sea permanente”, explicó Padilla antes de detallar un poco más este ejercicio que actualmente están proponiendo en Agenda 21 de la Cultura.

“Es una mesa porque dispone de sillas de representación, y sus integrantes acuden a ella. Es un espacio serio y animoso, que reúne voluntades y aglutina a las personas para dialogar, reflexionar, intercambiar y consensuar. Intentamos que sea lo menos gubernamentalista posible, partiendo de que los que estamos ahí, somos agentes culturales”.

“Es intersectorial porque articula agentes y actores de diferentes sectores de la sociedad, favoreciendo el abordaje multidisciplinar que merece la cultura, desde los diferentes niveles y poderes de gobierno, la academia, la sociedad civil organizada, la iniciativa privada y la comunidad artística.

“Es de diseño porque se basa en un modelo que apuesta por la innovación gubernamental, no se asimila como un espacio pasivo y vertical que da anuencia de las decisiones de una única voz; al contrario, es participativa, deliberativa, ingeniosa, imaginativa. Es un taller de prototipado y de diseño social.

“Y es de gobernanza cultural porque ve en la gobernanza y en la garantía de la participación social su fin último, como una búsqueda adecuada para que el gobierno sea de todos y de todas”.

 

La construcción de la política

El primer trabajo de la MID fue la construcción de la política cultural local. Con las propuestas recolectadas en los diferentes espacios de consulta y diálogo que se sostuvieron en San Luís Potosí en 2018  fue elaborado un documento borrador (en código abierto) con las líneas estratégicas que podrían integrar el Capítulo de Cultura del Plan de Desarrollo Municipal 2018-2021.  A lo largo del mes de noviembre, varios foros temáticos fueron celebrados con el propósito de consultar a organizaciones, cámaras, colectivos, agrupaciones gremiales, grupos organizados, comunidades indígenas, mujeres, representaciones profesionales, comerciales, industriales, niñas, niños y adolescentes y a la población en general respecto a los componentes estructurales de la política pública para el desarrollo local.

El total de asistentes ascendió a los 276, entre actores, actrices y agentes culturales en el municipio. Al final, las propuestas para la construcción del Plan de Desarrollo llegaron a 320, considerando aquellas recibidas en días posteriores a la celebración de los foros, remitidas vía postal o por entrega a las oficinas de la Dirección de Cultura; así como las opiniones recuperadas desde otros foros temáticos.

De este material se logró la articulación de las propuestas en 26 líneas estratégicas transversalizadas. Las líneas se dividieron en cuatro materias: 1) Democracia cultural (Gobierno abierto, Planeación participativa, Gobernanza cultural); 2) Derechos culturales (Cultura comunitaria, Accesibilidad cultural, Patrimonio cultural y memoria histórica, Participación en la vida cultural, Capital semilla y fortalecimiento de procesos, Digitalidad); 3) Equidad territorial (Espacio público, Infraestructura comunitaria, Modelo metropolitano de cultura, Planeación territorial y desarrollo urbano); 4) Fomento de la creatividad (Desarrollo artístico y libertad de creación, Fomento a la lectura, Educación y formación artística, Economía cultural y creativa, Turismo cultural sostenible).

En la MID y en las otras mesas de trabajo “hemos pasado por procesos de contundencia, de mucha efervescencia, pero también por procesos muy gratificantes”, comentó Padilla. Al principio, naturalmente “hubo mucho escepticismo […] nos llegaron a preguntar incluso ‘¿cuál es el truco?’. Tuvimos que empezar a generar alianzas con cada uno de los actores, y nos dimos cuenta que el gran punto de sostenimiento del diálogo cultural, no es, de hecho, que todos estén a tu favor, sino procurar que se mantenga siempre una mirada crítica y una reflexión constructiva. Nos dimos cuenta de que construir, justo en el medio (de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba), es un punto de negociación muy bueno.”

 

  • La presentación de Gerardo Padilla tuvo transmisión en vivo el 16 de mayo de 2019:

3º ENCUENTRO DE REDES IBERCULTURA VIVA

Publicado por Ibercultura Viva em Quinta-feira, 16 de maio de 2019

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