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Para o Topo.E

EL PROGRAMA

                                                    

                                  Cultura Viva: una experiencia colectiva en Iberoamérica

 

¿Qué pasaría si los gobiernos escucharan las voces de organizaciones y personas que luchan por una construcción colectiva de la vida y apoyaran decididamente sus acciones? Si la cultura es el vínculo fundamental para transformar realidades, ¿por qué no invertir el proceso y hacer con que los gobiernos sean responsables en reconocer y potenciar las iniciativas culturales de la comunidad en el lugar donde ocurren?

Es así, desde abajo hacia arriba, que se desarrolla el revolucionario concepto de política pública que ha sido adoptado en varios países iberoamericanos desde 2004. Brasil fue pionero, con la creación del programa Cultura Viva y los Puntos de Cultura durante la gestión de Gilberto Gil como ministro de Cultura. Hoy día, son distintas y variadas las iniciativas gubernamentales en Iberoamérica que buscan fortalecer las culturas de base comunitaria partiendo de la idea de empoderamiento, intercambio y desarrollo de  redes entre el Estado y la sociedad civil. 

Para fortalecer las políticas públicas culturales comunitarias, los países iberoamericanos crearon el programa IberCultura Viva, una iniciativa intergubernamental que tiene como objetivo incentivar y potenciar la creación y el desarrollo de redes de actores culturales en la región. Los países miembros del programa son Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, Perú y Uruguay.

Teniendo en cuenta la multiplicidad de matices y voces, la amplia urdimbre de políticas, programas, iniciativas, acciones y redes que existen en el ámbito iberoamericano, el programa IberCultura Viva busca la creación de mecanismos que contribuyan al intercambio, participación y conocimiento sobre la diversidad cultural de la región.

Entre sus objetivos destacan fomentar una red iberoamericana de Puntos de Cultura, capacitar gestores públicos para trabajar con políticas culturales de base comunitaria, fortalecer la red de gestores culturales en los países miembros, definir legislación específica de políticas públicas en beneficio de las expresiones culturales comunitarias y apoyar la producción y circulación de contenidos culturales.