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31

Mar
2016

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Puntos y Pontones de Cultura de la A a la Z

Em 31, Mar 2016 | Em Noticias |

¿Qué es un Punto de Cultura? ¿Cuál es la diferencia entre un Punto de Cultura y un Pontón de Cultura? ¿Todas las entidades culturales pueden recibir esas certificaciones del Ministerio de Cultura de Brasil (MinC)? ¿Cuáles son los temas que desarrollan? ¿Cómo se mantienen? Esas son algunas de las cuestiones que surgen cuando la Política Nacional de Cultura Viva es colocada en agenda. 

Los Puntos de Cultura son entidades sin fines lucrativos, grupos o colectivos con o sin constitución jurídica, de naturaleza o finalidad cultural, que desarrollan y articulan actividades culturales continuadas en las comunidades o territorios. Un Pontón de Cultura es una entidad cultural o institución pública de enseñanza que articula un conjunto de otros puntos o iniciativas culturales, desarrollando acciones de movilización, formación, mediación y articulación de una determinada red de Puntos de Cultura y demás iniciativas culturales, tanto en el ámbito territorial como por recorte temático e identitario.

Los Puntos y Pontones de Cultura son parte de la Política Nacional de Cultura Viva, reglamentada en abril de 2015. La nueva ley trae algunas novedades que tienen como objetivo estimular y fortalecer aún más esa red de gestión cultural. Desde su instauración, los artistas, colectivos e instituciones pueden, por medio de una certificación simplificada, autodeclararse como Punto o Pontón de Cultura. Hasta entonces, únicamente las iniciativas seleccionadas por el ministerio recibían esa certificación. El proceso, sin embargo, no les da el derecho a recibir recursos, sino que garantiza un reconocimiento institucional que puede ser importante para la obtención de apoyos y colaboraciones, posibilitando además, que esas iniciativas puedan articular con los demás Puntos de la red.

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La Escola Viva Olho do Tempo, en Paraíba, es Punto de Cultura desde 2013

No hay un modelo único de Puntos y Pontones de Cultura, tanto de instalaciones físicas, como de actividad o programación. Pueden instalarse tanto en una casa, como en un gran centro cultural. La propuesta es que sean realmente puntos de cultura dentro de una comunidad, es decir, un local para la práctica, el aprendizaje y la vivencia de la cultura. Un aspecto común a todos es la transversalidad de la cultura y la gestión compartida entre el poder público y la comunidad.

«El programa pretende financiar y apoyar a grupos culturales que trabajan con la cultura más allá de la producción cultural tradicional, en su versión más antropológica. Apoyamos pequeños grupos culturales que irradian no sólo cultura, sino también ciudadanía e inclusión», explica la secretaria de Ciudadanía y de Diversidad Cultural del MinC, Ivana Bentes.  

Capilaridad y visibilidad

La Política Nacional de Cultura Viva es una de las iniciativas con mayor capilaridad y visibilidad del Ministerio de Cultura y registra más de 4,5 mil iniciativas en todo el país, presentes en más de mil municipios del Distrito Federal y de los 26 estados brasileños. Las acciones de la política reúnen cerca de 8 millones de personas, según datos del Instituto de Investigación Económica Aplicada (Ipea). Los estados de São Paulo, Río de Janeiro y Bahía son los que concentran más Puntos de Cultura.

«Yo bromeo con que Cultura Viva son los médicos cubanos del MinC, porque es un programa que está hipercapilarizado y llega a la ciudad más pequeña que uno pueda imaginar», afirma Ivana. 

Entre los principales beneficiarios y protagonistas del programa Cultura Viva están la juventud y los grupos tradicionales, alcanzando la producción cultural que viene de las periferias y del interior de Brasil, pasando de la cultura digital a las tradiciones de los pueblos indígenas. La política contempla iniciativas vinculadas a la cultura de base comunitaria, indígenas, quilombolas, de matriz africana, economía solidaria, producción cultural urbana y periférica, cultura digital, cultura popular, e incluye todos los tipos de lenguaje artístico y cultural, como música, artes escénicas, cine, circo y literatura, entre otras. 

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La «Aldeia Multiétnica» es una de las acciones del Punto de Cultura Cavaleiro de Jorge, en la Chapada dos Veadeiros (Goiás)

Una de las metas del Plan Nacional de Cultura, instituido en 2010, es el fomento de 15 mil Puntos de Cultura hasta 2020. Para alcanzar esa meta, sin embargo, es fundamental una amplia movilización de la sociedad, y cabe al MinC promover las condiciones para mapear, reconocer, dar visibilidad y estimular intercambios en red entre esas iniciativas culturales de todo el país. En ese contexto nació la Ley Cultura Viva.

La nueva legislación, además de garantizar la continuidad del programa al convertirlo en política de Estado, lo fomenta con la adopción de la autodeclaración y desburocratiza los procesos de prestación de cuentas y la transferencia de recursos para las organizaciones de la sociedad civil. Los Puntos y Pontones de Cultura pueden recibir apoyo financiero por medio de convocatorias públicas del gobierno federal, estados y municipios. Además de premios y bolsas como instrumentos de fomento, tras la adopción de la ley,  pasaron a contar con el Término de Compromiso Cultural (TCC) – mecanismo simplificado que substituye los convenios en la colaboración entre el Estado y los Puntos y Pontones de Cultura, adecuándose a la realidad de los agentes culturales y vinculando la prestación de cuentas a la eficiencia del trabajo y al cumplimiento del objeto, y no a cuestiones meramente burocráticas, que acostumbraban a trabar el funcionamiento de la red.

Los Puntos y Pontones de Cultura seleccionados recibirán apoyo para proyectos culturales de mínimo, 12 meses y, máximo, tres años, renovables mediante la evaluación de las metas y resultados presentados. Las transferencias para los Puntos de Cultura vía TCC tienen un valor total máximo de R$ 360 mil, mediante una parcela anual de máximo R$ 120 mil. Los recursos destinados a los Pontones  de Cultura no deben superar el valor total de R$ 2,4 millones, siendo el valor de la parcela anual de máximo R$ 800 mil. Cabe destacar que esos son los límites máximos de las transferencias ofrecidas. En la práctica, cada convocatoria oferta un monto específico. 

 

*Texto: Cristiane Nascimento (Ascom/MinC)

**Fuente:Ministerio de Cultura de Brasil