23 abril 2026

Cuando los pueblos se encuentran, la esperanza se vuelve práctica. Este miércoles (21), Medellín reunió arte, pensamiento y política en una jornada en la que la cultura comunitaria se afirmó como horizonte compartido. El Centro de Desarrollo Cultural de Moravia se convirtió en epicentro del movimiento continental, en un día atravesado por presentaciones artísticas, diálogos y una potencia colectiva que avanza conquistando cada vez más espacios de poder y realización. Las delegaciones participantes del Congreso tejieron una experiencia en la que lo sensible y lo político caminaron juntos.

La rueda de conversación “Un continente de esperanza que hace acupuntura cultural” reunió a representantes de gobiernos y de la sociedad civil en un ejercicio de escucha activa y construcción compartida. El tema evoca una idea fundante: el do-in antropológico, presentado por Gilberto Gil en su discurso de asunción como Ministro de Cultura de Brasil, en 2003. Para Gil, el papel del Estado no es llevar cultura al pueblo, sino reconocer dónde ya existe – es decir, tocar los puntos vitales del cuerpo social para que la energía circule. Una metáfora que se convirtió en método y política pública, dando origen a la Política Nacional Cultura Viva y a la consolidación de cerca de 15 mil Puntos de Cultura en todas las regiones del país.

Más que un panel, fue un territorio de confluencias. Márcia Rollemberg, Secretaria de Ciudadanía y Diversidad Cultural del Ministerio de Cultura de Brasil y presidenta del Consejo Intergubernamental de IberCultura Viva, abrió el diálogo afirmando la raíz participativa de la Cultura Viva: “Una política pública es verdaderamente pública cuando se hace con la población, con la sociedad. Este es el principio de la Cultura Viva”. Destacó la gestión compartida y la necesidad de una “verdadera alianza público-comunitaria” como base para la efectividad de los derechos culturales.

En resonancia, Vicenta Moreno, Directora de Fomento Regional del Ministerio de las Culturas de Colombia y representante del país en IberCultura Viva, amplió la perspectiva hacia el continente: “Es una construcción no solamente de Colombia, sino de una América Latina que busca y consolida un lugar de dignidad para las culturas vivas comunitarias. Una política abrazada desde la solidaridad, desde la construcción conjunta y desde una mirada de países hermanos que caminamos juntos”. Su intervención evidenció el hilo común de las luchas comunitarias que atraviesan la región.

La intervención de Ana María Restrepo, Secretaria de Cultura de Medellín, reafirmó el compromiso de la ciudad con la cultura como herramienta de transformación social y con espacios que conectan lo local con lo continental. Ana destacó la importancia de sostener y actualizar las políticas a partir de la experiencia acumulada: “Medellín es una de las ciudades que más rápidamente construyó su política pública y actuó a favor de esa apuesta por una cultura biocomunitaria. Estamos hablando del año 2011, y actualmente estamos en un proceso de revisión de esa política”.

La mediación de João Pontes, Director de la Política Nacional de Cultura Viva de Brasil y representante del país en IberCultura Viva, aportó una clave fundamental: reconocer que la Cultura Viva Comunitaria también transforma las formas de ejercer autoridad y poder. “Los saberes comunitarios nos enseñan que lo más importante no siempre está en los protocolos, sino en la experiencia viva de los pueblos”, destacó, invitando a repensar las jerarquías desde la práctica cultural.

En este tejido de voces, Eduardo Balán, del Instituto Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria (Argentina), recordó que la dimensión afectiva también es política: “Los vínculos y lo afectivo son una parte central de nuestra construcción”. Al compartir la coincidencia simbólica de su participación con los 30 años de su organización de base, reafirmó que los procesos comunitarios se sostienen porque nacen de la vida.

A lo largo del día, palabras y expresiones artísticas se entrelazaron, produciendo una alquimia que desborda lo institucional y toca lo esencial. Por la noche, colectivos culturales, comparsas y participantes tomaron las calles en una celebración vibrante de la vida en común. En América Latina y el Caribe, la cultura no solo resiste: crea, transforma y recrea mundos. El 7º Congreso Latinoamericano y Caribeño de Culturas Vivas Comunitarias continúa hasta el domingo (26), cuando se realizará la Asamblea General del encuentro.

¡Accede a la programación completa!