22 mayo 2026

Un año después de su primera edición, realizada en la Ciudad de México, el Seminario Internacional Cultura Viva Comunitaria: Una Escuela Latinoamericana de Políticas Culturales volvió a reunir voces, experiencias y reflexiones comprometidas con la cultura como derecho y con la construcción colectiva de políticas públicas. La actividad, celebrada el 21 de mayo, formó parte de la programación de la 6.ª Teia Nacional de Pontos de Cultura pela Justiça Climática, en Aracruz (Espírito Santo, Brasil), y contó nuevamente con el apoyo de IberCultura Viva, aliado de ambas ediciones del encuentro.

Organizado por la Fundação Casa de Rui Barbosa (FCRB), en colaboración con la organización argentina Redes de Gestión Cultural (RGC), el seminario reunió a representantes de Brasil, Argentina, Colombia y España para reflexionar sobre los desafíos contemporáneos de la gestión cultural crítica, fortalecer redes de cooperación y reafirmar la Cultura Viva Comunitaria como un campo de producción de conocimiento, participación social y transformación colectiva.

Al inaugurar el encuentro, Márcia Rollemberg destacó la importancia de ampliar las alianzas y fortalecer los procesos de cooperación entre los pueblos iberoamericanos. “Este movimiento trasciende a los gobiernos; es un movimiento de la sociedad. Y la sociedad tiene la capacidad de organizarse, de mostrar cómo transmitir sus saberes, cómo integrar la academia y las escuelas populares. Es muy importante este intercambio entre los países, entre nuestros pueblos. Tenemos una historia común, tenemos desafíos comunes y cuanto más unidos estemos, más fuertes seremos para participar en la construcción de un mundo mejor y para impulsar un mundo con justicia climática”, afirmó.

El seminario destacó a América Latina como un territorio fértil para la creación de metodologías, conceptos y prácticas culturales construidas desde las comunidades, los saberes ancestrales y las experiencias concretas de los territorios.




Culturas que producen conocimiento desde los territorios
La primera mesa reunió reflexiones sobre memoria, ancestralidad, producción de conocimiento y construcción de políticas culturales desde las comunidades. En representación de IberCultura Viva, la secretaria técnica del Programa, Flor Minici, destacó la importancia estratégica de la cooperación cultural iberoamericana para fortalecer redes, promover intercambios y ampliar la articulación entre gobiernos, organizaciones culturales, universidades y movimientos sociales.

El gestor cultural español Àngel Mestres, de la organización Trànsit Projectes, reflexionó sobre la necesidad de reconocer las contribuciones latinoamericanas a la formulación de nuevos paradigmas de gestión cultural. En su intervención, defendió una visión de la cultura centrada en las personas, los vínculos y la construcción colectiva de la vida en comunidad. “Hacer gestión cultural no es hacer festivales, encuentros o museos, aunque nada de eso esté prohibido. Hacer gestión cultural es entender que lo que tenemos en común es realizar prácticas culturales que nos ayuden a compartir recursos, responsabilidades y afectos”, afirmó.

A partir de la experiencia de los pueblos tradicionales de matriz africana, Silvany Euclênio resaltó el papel histórico de las comunidades en la preservación de la memoria y la transmisión de saberes. “Durante mucho tiempo, y hasta hoy, nuestra historia y nuestra cultura no han sido contadas por las instituciones, las escuelas o los medios corporativos. Solo muy recientemente comenzaron a ser consideradas por la academia, y no siempre desde nuestra propia mirada. Quienes hemos cumplido ese papel en este país hemos sido nosotros mismos, a través de nuestros espacios de producción y reproducción de conocimiento, preservación y difusión de memorias”, destacó.

Reflexionando también sobre la construcción colectiva del conocimiento, Emiliano Fuentes Firmani presentó la experiencia del Laboratorio Nómada, iniciativa desarrollada por Redes de Gestión Cultural, Trànsit Projectes y el Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria. “Es un espacio de pensamiento crítico latinoamericano. Un trabajo militante y político, pero también de producción de conocimiento y de sistematización de lo que está sucediendo”, afirmó, subrayando la importancia de registrar y compartir los aprendizajes generados por las experiencias culturales comunitarias del continente.

También participaron en la mesa las maestras Susana Kaingáng, del Instituto Kaingáng (Inka), y Alessandra Rodrigues, de Jongo Dito Ribeiro, además de la investigadora Deborah Rebello Lima, de la Universidad Federal de Paraná y del Consorcio Universitario Cultura Viva. La moderación estuvo a cargo de Marcelo das Histórias, gestor y articulador del Pontão de Cultura Areté, de Campinas (São Paulo).



Cooperación, democracia y el futuro de la Cultura Viva
Moderado por Alexandre Santini, presidente de la Fundação Casa de Rui Barbosa y uno de los impulsores del seminario, el segundo panel abordó los desafíos actuales de las políticas culturales, los procesos de participación social, los mecanismos de financiamiento y los caminos para fortalecer la Cultura Viva Comunitaria como una política pública estratégica para la democracia, la diversidad cultural y la integración regional.

En su intervención, el secretario ejecutivo del Ministerio de Cultura de Brasil, Márcio Tavares, destacó la relevancia de la Política Nacional Cultura Viva para la reconstrucción democrática del país y para el fortalecimiento de la diversidad cultural como fundamento de la ciudadanía. “La Política Nacional Cultura Viva es una referencia internacional de política pública. Esto es motivo de orgullo y demuestra la capacidad de innovación que tiene el sector cultural para construir soluciones propias a sus necesidades de desarrollo”, afirmó.

Representante de Brasil en el Consejo Intergubernamental de IberCultura Viva y director de la Política Nacional Cultura Viva, João Pontes reflexionó sobre los avances alcanzados en los últimos años y sobre los desafíos que persisten para garantizar la sostenibilidad de las iniciativas culturales comunitarias. Al defender el perfeccionamiento de los instrumentos de fomento, destacó la necesidad de construir mecanismos permanentes de apoyo a los territorios. “Necesitamos pensar, para los próximos ciclos de políticas públicas, en otros instrumentos. Las convocatorias son importantes y contribuyen a la democratización, pero es necesario avanzar y apostar por otros modelos. Pensar en financiamiento continuo, en procesos participativos y en estrategias de transferencia de recursos que permitan a los puntos de cultura acceder al apoyo más allá de la lógica de las convocatorias”, señaló.

Las reflexiones presentadas a lo largo del panel reafirmaron la Cultura Viva Comunitaria como un campo estratégico para la promoción de los derechos culturales, la participación social, la soberanía cultural y la justicia climática, fortaleciendo respuestas colectivas a los desafíos contemporáneos y ampliando las posibilidades de cooperación entre los países de la región.



También participaron en la mesa Bruno Melo, jefe de la Asesoría Especial de Asuntos Internacionales del Ministerio de Cultura de Brasil; la diputada federal Jandira Feghali; Guilherme Varella, del Consorcio Universitario Cultura Viva (UFBA); Mãe Beth de Oxum, del Punto de Cultura Coco de Umbigada; la abogada Fernanda Kaingáng, de la Fundación Nacional de los Pueblos Indígenas (Funai); el argentino Eduardo Balán, del Instituto Latinoamericano de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria y de la organización El Culebrón Timbal; y las colombianas Elisabeth Giraldo, enlace técnico de IberCultura Viva, y Lucenith Castillo, integrante del Grupo Impulsor del 7.º Congreso Latinoamericano y Caribeño de Culturas Vivas Comunitarias.

El encuentro reafirmó la existencia de una escuela latinoamericana de políticas culturales construida desde los territorios, alimentada por los saberes comunitarios, las redes de cooperación y la capacidad de los pueblos para transformar experiencias en conocimiento compartido. En un tiempo marcado por desafíos globales y por la urgencia de fortalecer la democracia, la Cultura Viva Comunitaria sigue demostrando que las respuestas más duraderas nacen del encuentro, la escucha y la acción colectiva.

En toda América Latina y en Iberoamérica, son las comunidades las que continúan tejiendo los hilos que conectan memoria, diversidad y futuro.Mediado por Alexandre Santini, presidente da Fundação Casa de Rui Barbosa e um dos idealizadores do Seminário, o segundo painel abordou os desafios atuais das políticas culturais, os processos de participação social, os mecanismos de financiamento e os caminhos para fortalecer a Cultura Viva Comunitária como política pública estratégica para a democracia, a diversidade cultural e a integração regional.

Con informaciones del MinC.

Fotos: Giba/ MinC e Danilo Zeppelin