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Montevideo

12

Nov
2019

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PorIberCultura

Una tarde de alegría: la visita de Carlinhos Brown a una escuela primaria de Montevideo

En12, Nov 2019 | EnNotícias | PorIberCultura

Fotos y vídeo: Pancho Pastori & Joaquín González

 

“Quien está contento levanta la mano y grita”, pidió Carlinhos Brown a los niños y niñas que fueron a verlo en el gimnasio de la Escuela Brasil de Montevideo, la tarde del lunes 4 de noviembre. El grito fue inmenso. Así como lo había sido una media hora antes, sin ningún pedido previo, cuando el músico brasileño -que desde 2018 es embajador iberoamericano de la cultura- entró en el patio de esta escuela primaria, en el barrio de Pocitos, para una visita y una breve presentación musical para alumnos y maestros. La actividad, realizada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) en conjunto con el programa IberCultura Viva, cerró la programación de la 3ª Semana de la Cooperación Iberoamericana. 

Fue una tarde de alegría, acompañada también por el percusionista y luthier uruguayo Fernando “Lobo” Nuñez, que subió al escenario conmovido con la cálida recepción. “Este paisaje es lo más lindo que hay, lleno de pimpollos. Es un honor estar acá”, afirmó el “Lobo” antes de sentarse delante de uno de los tambores para tocar candombe con Brown y los percusionistas de las organizaciones culturales comunitarias invitadas para este encuentro en Montevideo. Los colectivos presentes (Nación Zumbalelé y Tierra Negra, de Uruguay, y La Bombocova, de Argentina), además de trabajar con percusión en las actividades de sus comunidades, fueron beneficiarios del Banco de Saberes de la convocatoria IberEntrelazando Experiencias, lanzada este año por IberCultura Viva.

(Fotos: Pancho Pastori y Joaquín González)

 

Antes de la presentación del grupo de percusionistas, los argentinos Laura Rabinovich y Santiago Comin, de La Bombocova, demostraron en el escenario la metodología “Juegos de Ritmo”, que adoptan en sus actividades desde 2005 y que llevarán a Cuba en diciembre, en uno de los proyectos de intercambio seleccionados por IberEntrelazando Experiencias. La propuesta pedagógica se aborda utilizando el cuerpo, instrumentos convencionales o elementos cotidianos como tubos, palos y baldes transformados en instrumentos. En la Escuela Brasil los alumnos hicieron la fiesta bailando y tocando con un par de palos en las manos y las cabezas (como “antenas tristes” y “antenas felices”).

Los Juegos de Ritmo de La Bombocova: antenas felices (Foto: Dirección Nacional de Cultura/MEC)

 

“Estoy enamorado de esta tierra”, dijo Carlinhos Brown a los niños y niñas que no se cansaban de jugar. “Estoy muy emocionado y agradecido por la oportunidad de tener este dia de sueño, de cosas mágicas, en este puesto que me pusieron de embajador iberoamericano de la cultura. Voy a salir de aquí mayor. Estoy muy feliz.” 

La agenda del músico brasileño en Uruguay – que empezó el domingo con una visita al Centro Cultural La Calenda, donde funciona la oficina de “Lobo” Nuñez, y siguió por las calles de Palermo con la comparsa Valores de Ansina- cerró al final de la tarde de este lunes con un reconocimiento a su labor. Carlinhos Brown fue nombrado “Visitante Ilustre” de la ciudad de Montevideo por parte del intendente Christian Di Candia. “Que la cultura, la música, nos transforme y nos integre en una América Latina más unida, más viva y más feliz”, afirmó el embajador iberoamericano de la cultura tras ser distinguido en la Intendencia de Montevideo. Axé.

 

 

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 Carlinhos Brown y la unión con Uruguay a través del tambor (EFE)

 

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12

Nov
2019

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Carlinhos Brown y la “orquesta humana de buenas fuerzas”: un día de conversatorio en Montevideo

En12, Nov 2019 | En, Notícias | PorIberCultura

“Buenos días. Soy Antônio Carlos Santos de Freitas y estoy embajador iberoamericano de la cultura”. Así se presentó Carlinhos Brown en el conversatorio sobre cultura comunitaria que dio inicio a la segunda jornada de su visita al programa IberCultura Viva en Montevideo (Uruguay), el lunes 4 de noviembre. La actividad, que formó parte de la programación de la Semana de la Cooperación Iberoamericana, reunió representantes de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), de la Dirección Nacional de Cultura (MEC), de IberCultura Viva y de Puntos de Cultura de Uruguay y Argentina. 

Sentado en el medio del círculo de sillas armado en la entrada del Museo del Carnaval, el músico brasileño contó sobre su experiencia con el proyecto social que desarrolla en el barrio donde nació (en 1962), el Candeal Pequeno, en Salvador de Bahía. La Associação Pracatum Ação Social, fundada por él en 1994, cuenta con dos programas principales: Tá Rebocado, orientado al desarrollo comunitario, y Pracatum, la escuela de música y tecnologías. Aunque la iniciativa haya partido de él, Carlinhos habla siempre de un colectivo, compartiendo los logros con el grupo de percusionistas que comenzó los trabajos en el barrio. “Se creó una nueva forma de liderar la comunidad y eso ha sido una revolución”, afirma. “En verdad nunca me consideré un líder, sino una mirada atenta junto a otras miradas. Cada uno tiene su momento de hacer silencio para aprender del otro”.

A lo largo de las dos horas en que estuvo en el Museo de Carnaval, Carlinhos Brown escuchó atento a todas las personas que hablaron sobre las experiencias en sus territorios. Los colectivos invitados –La Bombocova, de Argentina, Nación Zumbalelé y Colectivo Tierra Negra. Espacio Chirimoya, de Uruguay- además de trabajar con percusión en las actividades de sus comunidades, fueron beneficiarios del Banco de Saberes de la Convocatoria IberEntrelazando Experiencias, lanzada este año por IberCultura Viva.

 

Fortaleciendo las políticas culturales

Antes de que hablaran los invitados, Diego Benhabib, coordinador del Programa Puntos de Cultura de Argentina y representante de la presidencia de IberCultura Viva, explicó a las personas presentes cómo funciona este programa de cooperación iberoamericana que trata de promover y fortalecer las políticas culturales de base comunitaria de la región.

“Desde IberCultura Viva apoyamos distintos proyectos de redes y promovemos el intercambio de saberes, buscando valorizar los saberes comunitarios y populares que tienen las organizaciones tanto en términos de producciones artísticas como en metodologías de intervención territorial”, comentó Benhabib, resaltando también el propósito de generar espacios de formación, inclusive con la distribución de becas para el Curso de Posgrado Internacional en Políticas Culturales Comunitarias dictado de modo virtual por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-Argentina).

El modelo brasileño de Puntos de Cultura, que inspiró a otros países a trabajar en una lógica similar (“la lógica de reconocer el trabajo de las organizaciones y colectivos culturales en sus territorios, poniendo en valor aquellos que hacen construcciones pensando en mejorar las condiciones de vida de sus comunidades”), también fue abordado por Benhabib, así como la importancia de crear políticas públicas no necesariamente barriales, pero que se comprometan con la sociedad y traten de transformarla a través de consensos populares, que incluyan proyectos de vida y tengan la cultura como herramienta central.

“Desde IberCultura Viva seguimos sosteniendo y tratando de fortalecer las políticas culturales de base comunitaria. Seguimos dialogando, conversando con los actores principales, que son los colectivos culturales, porque toda transformación es colectiva. Si no es colectiva no se sostiene en el tiempo, no tiene impacto”, señaló el representante de la presidencia del programa.

 

Santiago Comin, Laura Rabinovich. Carlinhos Brown, Diego Benhabib y Alejo Ramírez (SEGIB)

Un espacio de diálogo e intercambio de experiencias

Encuentros como este, además de generar espacios de diálogo e intercambio de experiencias entre las organizaciones culturales comunitarias, son también una buena oportunidad de juntar fuerzas. “Que estos encuentros promovidos por la SEGIB nos traigan unidad, para que seamos verdaderamente una orquesta humana de buenas fuerzas”, comentó Carlinhos Brown. El músico brasileño quiso conocer un poco de los proyectos de cada uno de los participantes, compartió algunas de sus inquietudes, y se puso contento al saber que “El milagro de Candeal”, documental sobre sus iniciativas musicales en la comunidad, había inspirado a los compañeros allí presentes.

Integrantes de la Cooperativa Nación Zumbalelé, los candomberos Gustavo Fernández y Gonzalo Palacios contaron cómo los tambores los llevaron a Brasil y cómo el documental dirigido por el español Fernando Trueba en 2004 acabó siendo una de las principales referencias de este colectivo de Salinas. “Ver esta película sobre el proceso de Candeal para nosotros fue clave en aquella época, para no solo sacar una comparsa, sino comenzar a construir un proyecto social”, afirmó Fernández. “Nosotros fuimos Nación Zumbalelé porque intentábamos generar esta sensación de nación, formar una nación de personas y grupos que se tocan”, completó Palacios.

La cooperativa que vino a través de un movimiento barrial por la comparsa actualmente trabaja en escuelas, en liceos, y también prepara un festival llamado Nazoombit, que este año llega a la séptima edición. El evento, además de un foro social, es un festival internacional de danza y percusión, realizado por medio de articulaciones con otras organizaciones sociales y organismos del Estado que trabajan por la equidad racial. La iniciativa es pionera en el departamento de Canelones en desarrollar estas actividades de construcción de una ciudadanía multicultural e inclusiva desde la articulación sociedad civil-Estado.

Gonzalo Palacios y Gustavo Fernández, de Nación Zumbalelé: inspiración en el proyecto de Brown en Salvador

El devenir de la diáspora africana

El otro Punto de Cultura uruguayo presente, Tierra Negra, es un colectivo de acción social, cultural y artística que existe desde 2010 en la ciudad de Fray Bentos. “Empezó como un proyecto musical, cuando familiares y amigos nos juntamos para aprender la música que tenía que ver con el aporte de la diáspora africana en Latinoamérica y Caribe. Vivíamos estudiando las rítmicas, y el candombe pasó a se transversalizar ahí, no solamente como esta cultura ancestral, musical, sino también con los fundamentos en cuanto a cómo nos relacionamos, cómo compartimos con los demás”, expresó la percusionista Lucía Quiroga, una de las fundadoras del colectivo.

Desde 2013 Tierra Negra cuenta con el Espacio Chirimoya, un espacio donde se canta, se danza y se toca, y donde las diversas áreas de acción del proyecto se articulan, se conjugan, generando la oportunidad de intervenir en y desde lo comunitario. En esta apuesta a la cultura comunitaria como posibilidad de transformar realidades a través del arte, sus integrantes intervienen plazas, espacios e instituciones, buscando impulsar el quehacer desde lo colectivo y propiciar el intercambio de saberes en múltiples temáticas. 

 

El ritmo como hilo conductor

La Bombocova, la organización argentina invitada a participar de este encuentro, es una asociación civil y productora artística nacida del ámbito del teatro comunitario de los barrios de La Boca y Barracas de Buenos Aires, y que conjuga en sus propuestas diversos elementos de las artes escénicas, como la música, la danza, el teatro y el circo. Conformada por un equipo multidisciplinario, con cerca de 30 artistas, docentes y gestores, lleva más de 25 años de trayectoria en la creación de espectáculos, seminarios y talleres, y desde 2013 está constituída como una asociación civil para el desarrollo de programas de integración social.

La propuesta pedagógica que La Bombocova utiliza en sus actividades desde 2005 es una metodología propia, llamada “Juegos de Ritmo”.  “Es un método que tiene que ver con los ritmos no solo de los tambores, sino también del cuerpo”, explicó el percusionista Santiago Comin, director de la organización, que participó en el conversatorio al lado de la coordinadora del área de danza, Laura Rabinovich. Con esta herramienta para multiplicar el arte comunitario, ellos desarrollan talleres de música y juegos con instrumentos reciclados y convencionales, dinámicas de ritmo en grupos para niños y jóvenes, armado de batucadas, clases de cajones peruanos, clases de canciones, títeres, danza y juegos teatrales, entre otras actividades. El ritmo es el vínculo e hilo conductor de cada una de las propuestas.

 

El reconocimiento de la labor comunitaria

Durante esta mañana en el Museo del Carnaval, además de presentar los proyectos que desarrollan en sus comunidades, los/las participantes del encuentro pudieron compartir algunos de los problemas que enfrentan en el cotidiano de sus trabajos. El racismo, el prejuicio en torno a las religiones de matriz africana, el separatismo social, los desafíos para mantener los jóvenes de las comunidades alejados del alcohol y del tráfico de drogas, la dificultad de obtener recursos e inclusive reconocimiento por la labor comunitaria, fueron algunos de los temas abordados por el grupo durante el conversatorio. 

“Trabajamos con herramientas ancestrales y añadimos costumbres de positividad a una sociedad que se pierde y se aleja a todo tiempo”, comentó Carlinhos Brown. “Juntamos a personas y etnias a través de tambores y movimientos artísticos. Trabajamos con el ser humano, pero parece que eso no es meritorio. Parece que estamos abajo de la luz (no de la luz divina, pero la luz de la mirada), como alguien que está de fiesta todos los días. Se imaginan que nos emborrachamos todos los días, pero en verdad tenemos un trabajo que se anteviene a los médicos, los abogados, a la cárcel, porque trabajamos en zonas de riesgo con personas distintas, sin oportunidades. Somos militantes sociales, y aunque seamos personas de buen corazón, no somos ‘bonzinhos. Somos técnicos y necesitamos ser vistos así.”

Según el músico brasileño, “somos ‘peligrosos’ porque somos un movimiento de paz, no nos conformamos con la forma que el mundo ha tratado nuestros iguales”. “Por ello tenemos que ser organizaciones potentes y estar conjuntas, porque la moneda más valiosa que existe hoy es el conocimiento. ¿Cuánto tiempo llevará para que tengamos la atención que deberíamos tener? (…) Necesitamos que aquellos que están arriba ayuden a los que están abajo. Necesitamos fondos que puedan hacer sostenibles nuestros trabajos. Que nos miren para que nosotros, a nuestra manera, por la fuerza de nuestra labor, rehagamos una sociedad más justa y no violenta.”

 

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12

Nov
2019

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Un día de candombe con el embajador iberoamericano de la cultura Carlinhos Brown en Uruguay

En12, Nov 2019 | EnNotícias | PorIberCultura

Fotos y videos: Pancho Pastori & Joaquín González

 

Al entrar en el Centro Cultural La Calenda, donde funciona el taller del percusionista y luthier Fernando “Lobo” Nuñez, en el Barrio Sur de Montevideo (Uruguay), Carlinhos Brown miró los tambores en el pasillo y siguió adelante para saludarlos. Del otro lado del edificio, las personas hacían señas al músico brasileño, como si se hubiera equivocado de dirección. “Estamos acá!”, le gritaban. Carlinhos dio algunos pasos más, saludó a los instrumentos, saludó al cielo, sonrió y finalmente se dirigió al estudio donde estaban el “Lobo” Nuñez y sus invitados. No se había equivocado. Siempre que hay tambores en un lugar él los saluda primero. Es un acto de reverencia. “Un tambor es alguien que salta, están todos nuestros abuelos ahí”, explicó. “Nuestros tambores tienen una riqueza ancestral, ellos evocan lo mejor de nuestra alma.”

La visita al taller de Lobo Nuñez, el domingo 3 de noviembre, fue la primera actividad de Carlinhos Brown en Montevideo como embajador iberoamericano de la cultura, título que él recibió de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) en abril de 2018. Esta programación en Uruguay, realizada en conjunto con IberCultura Viva, formó parte de la 3ª Semana de la Cooperación Iberoamericana (28 de octubre-4 de noviembre), promovida en varias ciudades con el objetivo de dar visibilidad a los 27 programas, iniciativas y proyectos de cultura, educación, ciencia y cohesión social que en 22 países de Iberoamérica mejoran la vida de los ciudadanos. 

Fueron dos días de alegría, en medio a encuentros, reencuentros y actividades variadas con representantes de organizaciones culturales comunitarias de Uruguay y Argentina. “Fue histórico, inolvidable”, celebró el músico brasileño, que pasó por momentos emocionantes desde los primeros minutos de esta agenda. A comenzar por el reencuentro con el “Lobo” Nuñez, referente del candombe a quien no veía desde la década de 1980, y a quien sólo reconoció cuando llegó a La Calenda, después de los saludos iniciales a los tambores en el pasillo. “Fernando vivió en Pelourinho (Salvador de Bahía, Brasil) en 1982, fue uno de mis maestros. Es un gran músico, un gran luthier, ha dejado un legado en Bahía”, afirmó conmovido. 

 

Una práctica comunitaria

Ubicado en la antigua usina de gas del Barrio Sur, el Centro Cultural La Calenda es la sede de la Asociación Civil La Calenda, que promueve actividades culturales y sociales en torno al candombe y otros ritmos de origen afro-uruguayo. En este espacio se encuentran el taller de fabricación de tambores El Power, del “Lobo” Nuñez, una sala de ensayos para los músicos que lo soliciten, y el Museo del Candombe, donde está un acervo de objetos y registros familiares y de la cultura afro en Uruguay. Para ellos, el candombe no sólo es la expresión de una resistencia, sino también una festividad musical uruguaya, un símbolo y una manifestación de la memoria de la comunidad, una práctica social colectiva arraigada en la vida diaria. 

“El candombe aquí en sus orígenes, en principios del siglo pasado, no estaba permitido. Solo nos permitían tocar el 6 de enero, el Día de Reyes. Hoy se toca todos los días y lo compartimos con toda la sociedad y todas las colectividades en este país y fuera del país”, contó el “Lobo” en la sala de ensayos de La Calenda. “Fue una propuesta cultural que no necesitó ni de leyes ni de decretos para admitir a todo mundo. Cuando salimos a tocar nadie le pregunta a nadie cuál es su partido político, su orientación sexual, a qué religión pertenece, si tiene dinero o si no tiene… Todo mundo baila, toca y disfruta.”

 

Carlinhos Brown y los nietos del “Lobo” en la sala de ensayos de La Calenda

 

Teniendo los tambores como un idioma en común, Brown y Nuñez recordaron los tiempos “pré-axé music” en Bahía (Neguinho do Samba, conocido como el creador del samba-reggae, también era parte de este grupo de percusionistas que se reunía en el barrio del Pelourinho en la década de 1980), y hablaron de sus escuelas de música, de los proyectos sociales que desarrollan respectivamente en la comunidad del Candeal, en Salvador, y en el Barrio Sur de Montevideo.

“Con el tambor hemos logrado muchas cosas”, comentó el percusionista uruguayo. “Hemos hecho un trabajo invisible a través del tambor, sobre todo cuando se trata de proponer entretenimiento, para que los jóvenes ocupen la cabeza con algo sano. Sólo con el reunir, convocar para tocar, ya estamos aportando. Hay mucha gente que mientras toca no está en otras actividades. Con cultura yo creo que se puede ganar de la violencia”, destacó el “Lobo”. “Yo digo a mis alumnos, sobre todo a los que están en situación de riesgo: ‘Vengan a tocar’. Porque cada hora en que están en la percusión es una hora a menos que ellos dedican a otras cosas, y salen de allí ganando vida”, añadió el brasileño.

La charla se desarrolló en la sala de ensayos mientras los dos improvisaban en los tambores, acompañados del hijo y de los nietos del  “Lobo”, y de invitados como el percusionista Santiago Comin, de la organización argentina La Bombocova, que fue una de las beneficiarias de la convocatoria IberEntrelazando Experiencias, lanzada por IberCultura Viva. También estaban presentes integrantes de dos Puntos de Cultura uruguayos seleccionados en la misma convocatoria (Nación Zumbalelé y Colectivo Tierra Niegra), además de representantes de IberCultura Viva, de la SEGIB y de la Dirección Nacional de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. El compositor, cantante, percusionista y actor Rubén “El Negro” Rada llegó al final de la visita para saludar al músico brasileño y compartir unos momentos junto a él. Fue recibido con fiesta. 

 

Tres gigantes de la percusión: Carlinhos Brown, el “Lobo” Nuñez y Ruben Rada

La fiesta en la calle

Después de la visita a La Calenda, Carlinhos Brown, el “Lobo” Nuñez, Ruben Rada y demás invitados fueron asistir al toque de cuerdas de tambores del Barrio Sur y Palermo. Al llegar al ensayo de la comparsa Valores de Ansina, el músico brasileño fue recibido con una roda de capoeira, una fogata encendida en medio de la calle, cientos de saludos, besos y abrazos de toda parte. Con los tambores ordenados, y las bailarinas por delante de ellos, Brown dio inicio al ensayo con la habitual reverencia al instrumento (un saludo al tambor seguido de un saludo al cielo) y siguió con ellos por las calles de Palermo, acompañando el ritmo con un agogo. Con una bandera uruguaya colgada sobre sus hombros, tocó, bailó y disfrutó de este momento con mucha alegría, un tanto sorprendido con el carnaval que encontró en Uruguay. 

 

 

 

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El embajador iberoamericano de la cultura Carlinhos Brown visita la cooperación iberoamericana en Uruguay (SEGIB)

Carlinhos Brown y la unión con Uruguay a través del tambor (EFE)

(Video de la Agencia EFE sobre la visita de Carlinhos Brown  a Montevideo)

 

 

 

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31

May
2017

EnNotícias

PorIberCultura

Las visitas a las comunidades en el marco de la 6ª Reunión: recuperando espacios, tendiendo puentes

En31, May 2017 | EnNotícias | PorIberCultura

“Los viejitos de este grupo nos divertimos/ al diablo con el dolor”, avisan los integrantes de la Murga Tres de Abril cantando y bailando. Están juntos hace una década, desde que empezaron los talleres de teatro en la zona (en el marco del Programa Esquinas de la Cultura, desarrollado desde 2005 por la Intendencia de Montevideo) e hicieron realidad el sueño de subir al escenario y salir en carnaval. Alegres, de cara pintada, riéndose de ellos mismos en sus ropas de espectáculo, los integrantes de esta murga de abuelos hicieron una bella presentación al final del primer día de la 6ª Reunión del Consejo Intergubernamental de IberCultura Viva en Uruguay.

La presentación de la murga comunitaria, que tuvo lugar en la sede de la Asociación Civil Monte de la Francesa, en el barrio Colón, cerró la programación del miércoles 24. Terminada la sesión en el Centro de Formación de la Cooperación Española, los participantes de la 6ª Reunión del Consejo se dividieron en dos grupos para hacer recorridos por diferentes municipios del departamento de Montevideo y conocer algunas iniciativas de cultura comunitaria desarrolladas conjuntamente por el Estado y la sociedad civil.

Los grupos contaron con representantes de los países miembros del programa, de la Organización de los Estados Iberoamericanos (OEI), de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay (MEC), del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), de la Intendencia de Montevideo y de la Unidad Técnica de IberCultura Viva.

Una parte se dirigió a los barrios Palermo/Barrio Sur, Bella Italia y Casavalle, y la otra fue al Cerro, al Paso de la Arena y al Colón. Gran parte de los proyectos visitados tienen una característica en común: se encuentran en espacios que estaban abandonados, pasaron por una recuperación y hoy son gestionados por vecinos y vecinas.

 

Integrantes del taller de canto coral del Monte de la Francesa

 

GRUPO 1

Primera parada: Cerro

Uno de los recorridos empezó por el Cerro, uno de los barrios más emblemáticos de Montevideo, que surgió como una villa (fundada en 1834 con el nombre de Cosmópolis) donde se afincaron inmigrantes de las más distintas procedencias. En el ex-Parador del Cerro los visitantes se encontraron con tres integrantes del colectivo Teatro para el Fin del Mundo (TFM), un programa de intervención iniciado en México en 2012 y que tiene entre sus actividades la realización de un festival artístico multidisciplinar.

Entre los principios de TFM está la reconstrucción de espacios que se encuentran en condiciones de abandono para promover programas culturales. “La idea es resignificar estos espacios y darles visibilidad con el enclave del trabajo territorial”, explicó la coordinadora de TFM Uruguay, Susana Souto. En las ruinas del Parador, por ejemplo, el grupo ofrece talleres artísticos para niños y adolescentes de la zona. La Planchada y el antiguo Frigorífico Castro son otros espacios del Cerro donde actúa el colectivo, que hoy cuenta con 30 integrantes.

Además del trabajo directo con la comunidad, el TFM promueve actividades orientadas a profesionales de las artes escénicas, con vistas al intercambio y la experimentación entre colectivos artísticos de diferentes países. Para eso desarrolla trabajos de residencia con grupos uruguayos interesados en intervenciones, y organiza el Festival de Teatro para el Fin del Mundo, que llegará a la tercera edición este año, del 1 al 5 de noviembre.

 

 

El colectivo TFM ocupa espacios abandonados en el Cerro de Montevideo

Segunda parada: Paso de la Arena

Desde el Cerro los visitantes se dirigieron al barrio Paso de la Arena, en la Casa Joven, donde estaban reunidos algunos participantes de Ronda Oeste, un colectivo de organizaciones que trabajan con niños, adolescentes y jóvenes en la Zona Oeste de Montevideo.

Considerada una referencia en términos de trabajo en red en Uruguay, Ronda Oeste surgió con la intención de tender puentes y promover actividades en común entre aquellos que ya estaban trabajando en la región, como el Liceo de Paso de la Arena, la UTU (Universidad del Trabajo del Uruguay), la Casa Joven, el Aula Comunitaria nº 4 y la Biblioteca Comunitaria Paco Espínola.

“Como organizaciones y proyectos de trabajo tenemos cierta autonomía en este colectivo, es decir, pre-existimos al colectivo (…). Lo que tratamos de hacer con la formación del colectivo es trascender los proyectos más puntuales y generar espacios de encuentro”, afirmó Camilo Silvera, coordinador del Aula Comunitaria, resaltando que algunos de los proyectos son de gestión pública (caso del liceo), y otros son de organizaciones que convenian con el Estado, como la Casa Joven. La biblioteca comunitaria es la única 100%  gestionada por los vecinos.

Financiado por los fondos concursables del Ministerio del Desarrollo Social, Ronda Oeste promueve en la zona una serie de actividades culturales entre los meses de septiembre y diciembre. Títeres, teatro, planetario móvil, música y cine han llegado de forma gratuita a diferentes barrios del oeste montevideano por medio de este proyecto conjunto de las organizaciones.

 

Visitantes e integrantes del colectivo Ronda Oeste, en la Casa Joven

 

Tercera parada: el castillo

Castillo Idiarte Borda

La tercera parada del recorrido fue en un castillo que empezó a ser construido en Villa Colón en 1896, al mando del entonces presidente de la República, Juan Idiarte Borda. Pensando en vivir allí los meses de primavera y verano, Borda encomendó una mansión en estilo francés, neoclásico, con cinco niveles y amplios jardines, pero no llegó a ver la edificación terminada. Víctima del único magnicidio registrado en la historia de Uruguay, fue asesinado por un teniente en agosto de 1897. Llevó una bala en el corazón, frente al Club Uruguay.

Tras décadas de historias de fantasmas, luces en las ventanas de las torres, invasión de indigentes y otros casos de apariciones, el Castillo Idiarte Borda pasó a funcionar como un centro cultural que ofrece actividades gratuitas a los vecinos, como talleres de teatro, ballet, percusión, piano, guitarra, gimnasia, tejido, kárate y filosofía. La casa es propiedad de unos españoles y estuvo abandonada por mucho tiempo, hasta que la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación la recibió en comodato y pasó a financiar su mantenimiento, los gastos de energía eléctrica, agua y la seguridad. La Intendencia de Montevideo colabora con su programa Esquinas, aportando docentes en algunas disciplinas artísticas.

Quién gestiona el espacio es un grupo de vecinos, que desde hace cuatro años aportan voluntariamente su trabajo y que  formaron una asociación civil en 2015. “Cuando ingresamos no había nada. La casa estaba abandonada, se había prendido fuego en el piso, estaba todo muy feo”, recordó en el paseo Fabiana Scirgalea, la vecina que hoy responde por la presidencia de la Asociación de Amigos del Castillo Idiarte Borda. “Este es el orgullo más grande: es un lujo que la gente venga acá. No importa si tienen dinero o no, las puertas están abiertas”.

 

Fabiana Scirgalea (C): “Este es el orgullo más grande: es un lujo que la gente venga acá”

 

GRUPO 2

Las Usinas Culturales

La Casa de la Cultura Afrouruguaya, donde empezó el recorrido del segundo grupo, es una construcción que data de aproximadamente 1865, y que estaba en estado de derrumbe hasta que se consiguió el apoyo financiero de la Cooperación Española para abrigar este espacio de la colectividad afrodescendiente del Uruguay. La casa está abierta desde diciembre de 2011, como una institución sin fines de lucro dedicada a promover el conocimiento, la valoración y difusión del aporte de los afrodescendientes y su acervo histórico, así como la creación y recreación de sus manifestaciones artísticas, culturales y sociales.

La Casa de la Cultura Afrouruguaya, en Palermo

En ella también funciona la Usina Cultural Palermo, una de las 17 Usinas Culturales instaladas en Uruguay. Estos centros regionales equipados con salas de grabación musical y/o equipamiento para la producción audiovisual conforman un programa de la Dirección Nacional de Cultura que busca descentralizar el acceso a la producción cultural, instalando infraestructura en lugares que tengan un notorio déficit de estas actividades, y dirigiendo especialmente sus objetivos a jóvenes en situación de pobreza.

Además de la sala de grabación de Palermo, los visitantes conocieron la Usina Cultural Bella Italia, inaugurada en 2013 en el Mercadito del barrio, y desde entonces gestionada por una comisión de vecinos. Las Usinas de Bella Italia y Palermo son los dos proyectos que el programa de la Dirección Nacional de Cultura instaló por convenio con asociaciones civiles (los otros centros regionales se tratan, en su mayoría, de convenios con las intendencias).

La Fábrica de Turismo

El grupo también pasó por el Centro Cultural C1080, en el Barrio Sur, conocido como la cuna del candombe y de la cultura afro-uruguaya. La asociación está vinculada a una de las grandes comparsas del carnaval uruguayo (Cuareim 1080, la C1080), que tenía su sede en el histórico Conventillo de Medio Mundo, “donde empezó la historia de amor del candombe con el Barrio Sur”, como contó el músico Miguel Almeida.

Miguel es el guía turístico de la Fábrica de Cultura que organiza el “Paseo Barrio Sur Candombe – una forma de vivir y sentir”, en el que relata –a partir de la historia del conventillo y con la participación de los vecinos– la historia de los tambores y de la gente del barrio. El Medio Mundo tuvo un rol tan importante en la consolidación de este género musical en Uruguay que el Día Nacional del Candombe es celebrado el 3 de diciembre, fecha en que se demolió esta edificación (en 1978).

La Fábrica de Turismo Cultural es una de las 29 Fábricas de Cultura que la Dirección Nacional de Cultura ha creado en Uruguay los últimos 10 años, para llevar adelante espacios de formación y desarrollo de emprendimientos culturales.Las Fábricas se dedican a un amplio abanico de artes y oficios, desde la producción de muebles hasta la joyería, pasando por el patrimonio inmaterial como en el caso del turismo cultural, y este año –como agradecimiento por el apoyo recibido– fueron tema del espectáculo de carnaval  de la comparsa C1080.

Miguel (D) es el guía turístico del Paseo Barrio Sur Candombe

El complejo Sacude

El recorrido del grupo terminó en el Complejo Municipal Sacude, un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de los vecinos y vecinas mediante la promoción de su acceso a la salud, la cultura y el deporte (el nombre “Sacude” viene de ahí: salud + cultura + deporte).

Alba Antúnez coordina el Programa Esquinas

Construido en 2010 en el marco de la regularización de tres asentamientos de la zona de Casavalle, el Sacude está gestionado por representantes de la Intendencia de Montevideo y por vecinos y vecinas del barrio. La comisión de cogestión es el órgano máximo de decisión del complejo. Está integrada por tres técnicos de la Intendencia, responsables de cada una de las áreas (salud, cultura y deporte), tres vecinos elegidos por sus pares, también por cada una de las tres áreas, el coordinador de gestión (de la Intendencia de Montevideo), un representante del Municipio D y un integrante del concejo vecinal. Todos ellos tienen un voto y las decisiones se adoptan por mayoría absoluta.

“La Intendencia hizo una intervención para recuperar urbanísticamente el barrio”, comentó Alba Antúnez, coordinadora del Programa Esquinas de la Intendencia de Montevideo. “Cuando se recuperó el barrio y ya se tenía todo acondicionado en términos de saneamiento, los vecinos pudieron tener acceso a un fondo propio para construir lo que les interesaba. Y los más veteranos, básicamente mujeres, donaron el fondo para que se construyera la parte cultural del barrio. Argumentaron que sabían lo que debía significar para sus nietos en términos de valores e integración. Desde el punto de vista económico fue mínimo lo que se aportó, pero simbólicamente fue muy fuerte. Ellos sienten que eso es de ellos”.

Los vecinos del teatro

Al fin de los recorridos, los dos grupos de visitantes se encontraron en el Teatro de Verano de Colón, donde está la Asociación Civil Monte de la Francesa. En 1997, un grupo de vecinos se enteró de que se había firmado un decreto por el cual se disponía la demolición del Teatro de Verano y decidió formar una comisión para tratar de evitarlo. Tras presentar a la Intendencia en 2001 un proyecto que tenía como centro el teatro, esta comisión vecinal inició una serie de tareas para recuperar el Teatro de Verano de Colón y el espacio verde en el que se encuentra, conocido como el Monte de la Francesa.

Actualmente el teatro tiene como finalidad ser un espacio abierto de uso comunitario, donde se realizan talleres gratuitos de candombe, murga, maquillaje artístico, canto coral, danzas, fotografía, etc, financiados a través de convenios con la Intendencia y aportes de la asociación que vienen fundamentalmente de la actividad del carnaval. También se organizan charlas variadas, generalmente sobre temas relacionados con los derechos humanos, y las celebraciones del Día del Niño, con espectáculos y juegos. La recuperación de valores y la promoción del respeto y la seguridad son considerados pilares fundamentales para este espacio de inclusión social autogestionado por los vecinos.

“Buscamos mejorar la zona para que la recuperación del teatro no fuera vista solamente del punto de vista arquitectónico, sino como una recuperación del espacio, para que la gente volviera a recuperar el sentido de identidad y pertenencia”, destacó Luis Guerreiro, uno de los vecinos integrantes de la asociación. “Hace 10 años nadie transitaba por esta zona. Hoy vemos a la gente caminando por las calles por la noche. Por eso es interesante el trabajo de la comunidad, la autogestión de los espacios. Además de tener la capacidad de identificar los problemas que tiene, la gente encuentra la solución para ellos. El Estado debería proveer los recursos necesarios y creer más en la gente para poder mejorar o cambiar la realidad del país”.

 

Creyendo en la gente

Los mayores de la murga, que se pintan la cara, se ríen de las limitaciones de la edad con sus canciones satíricas de carnaval, y realizan antiguos sueños, son también un buen ejemplo de lo que decía Luís: que es necesario creer más en la gente. O de lo que afirmaba Alba Antúnez al final de la presentación de los “viejitos” con su alegría contagiante. “Cada vez que nos acercamos a los vecinos, hay una fuerza que estamos obligados a no perder nunca. Debemos tener siempre presente que lo único valioso es esto: la gente, el ser humano. Somos nada más que humanidad caminante. Y esta es nuestra grandeza”.

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