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Experiencias

Altepee: la música de cuerdas como puente entre realidades comunes y miradas diversasAltepee: la música de cuerdas como puente entre realidades comunes y miradas diversasAltepee: la música de cuerdas como puente entre realidades comunes y miradas diversas

Por IberCultura

En20, May 2016 | En | PorIberCultura

Altepee: la música de cuerdas como puente entre realidades comunes y miradas diversas

altepee-4Al principio lo que hacía que un grupo de jóvenes de Veracruz, México, se juntara en torno de sus jaranas (instrumento de cuerda parecido a una guitarra) era la amistad y el gusto por tocar. Poco a poco se dieron cuenta que la tradición del fandango (fiesta que congrega a músicos y zapateadores alrededor de la tarima) era una forma natural de organizarse, que les acercaba a las comunidades y al conocimiento de sus abuelos. Nacía entonces el Colectivo Altepee Son.

El músico Sael Blanco, uno de los fundadores, cuenta que la mayoría de los que iniciaron el colectivo hace siete años se conocieron en la universidad y por los huapangos (fandangos), las fiestas donde se toca esta música de cuerdas oriunda de los pueblos originarios. “Todxs somos de comunidades del sur de nuestro estado, que es sumamente rico en biodiversidad y asuntos culturales, pero también es uno de los que reciben menos atención por parte del Estado y donde hace algunos años empezó a surgir una violencia perpetuada por el crimen organizado”, afirma.

Al ver todo esto y vivirlo en sus comunidades, el grupo de amigos decidió hacer algo a través de la música. “Tuvimos que dejar la universidad y nos pusimos a trabajar con la música, que para esos momentos te curaba del temor que te inmoviliza. Nos empezamos a dar cuenta de cómo por el miedo poco a poco la gente se dejaba de hablar o de no salir de sus casas, los jóvenes veían como la mejor opción integrarse al crimen organizado que a otro tipo de trabajos (que también escasean)”, comenta.

Encuentro de generaciones

altepee-13La música de cuerdas del sur de Veracruz, que a lo largo de trescientos años se ha venido transmitiendo de generación en generación, ha sido una importante herramienta de unificación social para Altepee, ya que permite la interacción entre generaciones – los jóvenes interesados en aprender la música y los mayores que han sabido conservarla y de los cuales aprenden también una serie de valores y aptitudes que les permiten acercarse a su identidad, conocerla y defenderla.

“Nos pareció necesario empezar a ocupar diferentes herramientas para poder preservar ese conocimiento que desde hace ya mucho se ha desvalorizado y que desde nuestra experiencia de vida entendíamos que nos hace falta, así que empezamos a documentar a través del video y del audio, cosa que después sirvió para que más compañeros que llegaban a los talleres que aún se imparten, pudieran integrarse al trabajo del colectivo”, dice Sael.

Además de contar con una disquera que permite grabar a los músicos de las comunidades, los integrantes de Altepee hacen un programa de radio todos los miércoles, imparten un pequeño taller de serigrafía y otro de artesanías. También tienen una producción de jaranas, jabones, medicina natural y chocolate, y todo esto se vende en una tiendita que administran ellos mismos. Algunos compañeros se dedican a la agricultura. “En realidad la documentación es una forma de acercar a más personas a una visión diferente de vida a una que pueda ser más equilibrada con la naturaleza, entendiendo que nosotros somos parte de ella, que a como vemos con nuestros abuelos es parte de nuestra identidad.”

Construyendo suenõs

Al principio eran cinco personas. Ahora son 20, con un respaldo de muchas comunidades que les permite seguir soñando y construyendo esos sueños. “Dia con dia vamos viendo los resultados de nuestro trabajo, estamos vivos, seguimos trabajando y nuestro trabajo permite que otrxs puedan también aventarse a soñar”, afirma.

“Y en esta idea de soñar y de seguir haciéndolo nos damos cuenta que es importante cada experiencia así, pues aunque nosotrxs y muchos más estén trabajando en ese cambio de nuestras malas realidades, mientras el mundo siga viendo hacia ese camino que te lleva al abismo, la destrucción, todas estas experiencias de vida están en riesgo. Así que ahí la importancia de juntarse, conocerse y construir en red. Aunque eso sea bastante difícil, y más en nuestro país que es bastante grande en territorio y bien diferente.”

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El movimiento de CVC

altepee-3Altepee es una de las 14 organizaciones que hacen parte de la plataforma Cultura Viva Comunitaria México, creada en 2015. Sael cuenta que al principio de la historia del colectivo ellos tuvieron un viaje a Guatemala, donde conocieron a los compañeros de Caja Lúdica. Después le invitaron a participar en un evento llamado Juntos y ahí él supo de la existencia del movimiento de Cultura Viva Comunitaria y del trabajo que hacía la gente de la Red MARACA. “Me pareció bastante bien la forma de trabajar la red, experiencia que en México no conocía. Me pareció interesante la forma tan fraternal en que se ven las organizaciones y el trabajo con la alegría, que es algo sumamente importante y que también comparte el colectivo”.

Según él, eso hizo a que les interesara que en México se conociera y se construyera ese espacio de diálogo y construcción, no solo con la gente del país sino con todos los hermanos y hermanas mesoamericanos. La primera reunión con vistas a crear una red de CVC en México se dio en febrero de 2014. En octubre de 2015, después de mucha búsqueda y diálogo, las 14 organizaciones finalmente crearon la plataforma Cultura Viva Comunitaria México.

encuentro acayucan, cierre 1En marzo pasado, ellas participaron en el III Encuentro de Cultura Viva Comunitaria México, organizado por el Colectivo Altepee en el municipio de Acayucan, Veracruz. Durante cinco días, las compañeras y compañeros que llegaron al encuentro pudieron compartir sus  metodologías con otros colectivos y después ponerlos en práctica en la comunidad, dejando  varias iniciativas ya en acción.

Por las características de la región y el momento político, al colectivo le parecía  importante que el encuentro en Acayucan se construyera con lo que contaban y con quienes contaban. “Eso también es una manera de mostrar como trabajamos, que permite conocernos mejor”, comenta Sael. “Para nosotros es muy importante que los recursos monetarios no sean una barrera para poder juntarnos y conocernos”.

Sepa más:

http://colectivoaltepee.blogspot.com.br

https://altepee.bandcamp.com

www.facebook.com/altepees

Colectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrioColectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrioColectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrioColectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrioColectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrio

Por IberCultura

En04, Apr 2016 | En | PorIberCultura

Colectivo Cultural Polanco: los sueños y esfuerzos de un grupo de amigos para transformar la realidad del barrio

La Colonia Lomas de Polanco existe desde 1960. Con aproximadamente 20 mil habitantes, en su mayoría obreros y comerciantes independientes, es un barrio de la ciudad de Guadalajara, México, que tiene problemas añejos y nuevos. Entre ellos, inundaciones fuertes en sus calles que en tiempo de lluvias asfixian su vialidad, falta de escrituración o situación legal de sus casas, robos y narcotráfico. Con vistas a reconstruir el tejido social y lograr el bienestar de los habitantes, un grupo de voluntarios allí desarrolla actividades culturales, artísticas, formativas e informativas desde 2007.

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Norberto, el fundador del colectivo, con los niños de la colonia

“Cuando se retiró un proyecto que tuvieron los jesuitas con los jóvenes, algunos de ellos formamos un primer colectivo en los años 90, ya independientes de la parroquia de la colonia. En el año 2007, después de unas elecciones fraudulentas en mi país y con ganas de hacer algo para transformar la realidad, invité a varios amigos para conformar el actual Colectivo Cultural Polanco”, cuenta Norberto Villaseñor Montes, el fundador del grupo, que ya había tenido experiencia de trabajo voluntario en las comunidades eclesiales de base (CEBS) de la región.

Integrado por un activista cultural, dos obreros, una socióloga, un psicólogo, una maestra de educación especial, dos amas de casa y una licenciada de artes visuales, el colectivo produce un festival artístico cada mes, con artistas de la colonia y de la ciudad. “Aquí se presenta todo tipo de arte y de género, siempre y cuando no promuevan antivalores”, afirma Norberto, destacando también que el Colectivo Cultural Polanco es plural y su conformación de integrantes es “en base a que se pondera el servicio a la comunidad desde nuestras habilidades y no habilidades”.

En el festival, además de los artistas, se invitan a especialistas en temas como la protección del medio ambiente, los derechos humanos y las alternativas de consumo, para que dialoguen con el público que asiste al evento, entre 100 y 200 personas. También se elabora un periódico mural y un boletín informativo con el tema asignado a cada festival, los cuales son expuestos y distribuidos el día del evento. “Estos son participativos y están abiertos a que la gente los construya junto con nosotros con diversos aportes como poemas, análisis,  dibujos y diseños”, comenta Norberto. Ocasionalmente, otras organizaciones o personas interesadas participan con mesas de libros y artesanías.

IMG_7947Las actividades son autogestionadas y ocurren en el Parque Roberto Montenegro, también conocido como “el parque de Lomas de Polanco”. El espacio, que abarca siete cuadras pequeñas por una de ancho, es el centro de convivencia y recreación no sólo de los habitantes de Polanco, sino de personas de otras colonias que no cuentan con un lugar así. “Muchos niños lo visitan a diario, los adolescentes y jóvenes lo toman como un lugar de convivencia y los adultos se pasan las horas platicando en él”, dice Norberto. “Sin embargo, es cada vez mayor la presencia de drogadictos y de grupos de jóvenes que deambulan sin hacer nada (ninis). (…) El parque es el espacio verde de todos, pero también es un espacio donde mucha gente tira basura. Percibimos que no lo valoran lo suficiente.”

Para él, el impacto del trabajo del Colectivo Polanco en el parque es evidenciado por la asistencia del público, sus comentarios positivos, la participación cada vez más activa de artistas del barrio y de otras partes de la ciudad, el visto bueno de la asociación de vecinos de la colonia, del párroco de la comunidad y de otros liderazgos que existen allí. “Y un público en general que nos quiere y nos apoya cada vez más, nos lo dicen en persona y esto nos llena de ánimos para continuar”, añade.

Una fortaleza del colectivo, según Norberto, viene del hecho de haber creado un pequeño, pero eficaz, método de organización basado en que las decisiones deben ser consensuadas, debatidas y respetadas por la mayoría de sus miembros. “Le damos prioridad al trabajo de análisis y a la realización de las actividades en colectivo o en comisiones y por último hacemos una evaluación que nos ayuda a definir que continuar, mejorar o desechar para profesionalizar nuestra labor”, explica.

DSCF0520Para acrecentar la oferta cultural y profesionalizar las acciones existentes, la idea es que cada uno se especialice aún más en un proceso o parte de las actividades: coordinación, área de comunicación o artística, promotores, vinculación, diseño y difusión. El grupo también sueña tener una casa cultural vecinal y poder ofrecer talleres permanentes “que formen a las personas en el arte, la integración y la acción ciudadana”. La preferencia sería por la población de 5 a 15 años, una etapa de la vida en que los talleres constituirían un agente determinante en su formación individual y social.

Uno de los grandes obstáculos para fortalecer el proyecto del colectivo ha sido la situación económica, ya que en este momento no reciben financiamiento de ningún tipo. Aún así, siéntense “preparados y motivados”, con vínculos fuertes con artistas y talleristas y con la conciencia de lo necesario e importante que son las acciones en su colonia. “Los años de voluntariado han sido muy satisfactorios”, afirma Norberto. “Iniciamos con muchas dificultades pero poco a poco la gente nos ha ido reconociendo y estamos en la idea de que ellos participen más activamente en nuestra labor comunitaria”.

DSCF0306El Colectivo Cultural Polanco es uno de los miembros fundadores de la plataforma Cultura Viva Comunitaria México, creada en 2015. “Fuimos sede en nuestra colonia del segundo encuentro regional, y consideramos que ésta representa la forma de entender la cultura como nosotros también la entendemos: desde la realidad concreta de nuestra comunidad y ponderando la participación de los habitantes en acciones que beneficien su entorno.”

Es así, concretando alianzas efectivas con la gente del barrio y las organizaciones culturales y comunitarias que trabajan en la ciudad, que los amigos de Polanco pretenden seguir fomentando la economía solidaria, los foros públicos, los valores de la solidaridad, del respeto y de la igualdad, y su larga lista de sueños.

Sepa más:

https://www.facebook.com/Colectivo-Cultural-Polanco-355469754634933/

Comunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lecturaComunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lecturaComunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lecturaComunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lecturaComunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lecturaComunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lectura

Por IberCultura

En22, Feb 2016 | En | PorIberCultura

Comunidad Comelibros: la red de libroclubes que busca fomentar el placer de la lectura

Fotos: Dana Albicker

¿Recuerdas el libro que te hizo soñar con ser explorador de remotos planetas? ¿O el cuento que te hizo hacerte amigo del monstruo que vive debajo de la cama? ¿O el primer poema en el que reconociste el amor? Los “comelibros” avisan: si contestaste “sí” a cualquiera de estas preguntas tú también eres uno de ellos. Y para ayudar a que más niños y niñas lo sean, la Comunidad Comelibros ha instalado una red de libroclubes en los barrios antiguos de la ciudad de Puebla, México. Cada libroclub cuenta con un acervo especializado en literatura infantil y busca crear espacios para el intercambio de conocimiento, propiciando la participación de los vecinos en las actividades comunitarias y generando nuevos sentidos de pertenencia.

_MG_3647Pensando en la lectura como un acto poderoso, revelador y sobre todo placentero, el proyecto tiene como objetivo hacer del libro un personaje cotidiano y necesario en la vida de las personas. Un personaje que provoque la reflexión y que mantenga viva la memoria de las comunidades. “Lo que hacemos es desmitificar el papel del libro y la lectura en la sociedad”, explica Juan Manuel Gutiérrez Jiménez, director de la Comunidad Comelibros. “Creemos que las historias nos ayudan a conformar comunidades, a crear referentes distintos en la mente de las personas. Ello nos da la esperanza de que estas comunidades tengan otras posibilidades de ser y construir relaciones humanas con base en la palabra.”

Llegar a conformar el programa de fomento de lectura en Puebla, según él, ha sido el resultado de inmensos debates respecto al acceso a los bienes culturales “apelando a la gratuidad como una manera de entendimiento de las relaciones humanas”.

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Los antecedentes

Su antecedente inmediato fue la red de libroclubes de la Ciudad de México durante la primera década de este siglo XXI. En esa experiencia, un par de promotores identificaron que la mayor cantidad de asistentes eran niños. Esta interpretación se combinó con el lanzamiento de una convocatoria, llamada Creación Latente, con la cual se brindó un apoyo de $350,000.00 pesos a proyectos que se realizaran en zonas problemáticas de la ciudad de Puebla y que propiciaran procesos al interior de la comunidad en un periodo de seis meses. Invasión de niños comelibros fue uno de los 10 proyectos seleccionados.

Una vez aprobado, aquellos promotores, Jorge Mariano Mendoza y Joaquín Cruz Galicia, lanzaron una convocatoria pública para participar como promotores de lectura. Con resultados sorprendentes de participación se logró conformar un equipo de seis jóvenes promotores que llevaran a cabo la ejecución del proyecto.

“La mirada de promotores locales en concordancia con la experiencia de política pública y gestión cultural hizo que el proyecto adquiriera dimensiones sociales bastante favorables, convirtiéndose en un referente en temáticas como formación de públicos, gestión cultural comunitaria, voluntariado y participación ciudadana a nivel local”, comenta Juan Manuel, también un promotor cultural y lector en voz alta.

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Cuando ese periodo de seis meses finalizó, los precursores regresaron a la Ciudad de México y el equipo de Puebla decidió sostener el proyecto de manera más independiente, cambiando el esquema organizativo a otro “basado en las nociones de voluntariado cultural que forme parte de los procesos, más allá del altruismo”.

“Con el tiempo, después de casi seis años de sostener, modificar, evaluar, comprobar nuestras metodologías, equivocarnos y aprender de lxs niñxs y la gran cantidad de compañerxs que han formado parte de este sueño, tenemos muy presente que el acceso al libro y los derechos que lo circundan, está íntimamente relacionado con que los proyectos podamos aportar en la generación de políticas públicas”, afirma el director de la organización.

“No creemos que los libros deban ser exclusivamente objetos de culto, ni que deban estar resguardados en salas o bibliotecas como piezas decorativas. Nosotrxs creemos que el cuidado y valor de los bienes culturales ocurre cuando las personas encuentran significados en ellos. El valor de los libros no está en las prohibiciones sino en las experiencias que dejan en el lector específico, hacia eso se encaminan nuestras acciones”, resalta.

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Las actividades

Los libroclubes infantiles de la Comunidad Comelibros están instalados en algunas de las vecindades de Analco, el Alto y la Luz. En esos tres barrios antiguos de la ciudad de Puebla, con diversas expresiones creativas (lectura, escritura, cine, teatro, performance, música, talleres), los “comelibros” convocan a niños, padres y vecinos, intentando descubrir cuáles son los procesos vitales, los imaginarios, las sorpresas que existen en la comunidad reunida. Para ellos, la lectura no se aísla. Es un proceso vivo que se nutre, multiplica y transforma al entrar en contacto con otras propuestas.

_MG_4936Los libros muchas veces son un pretexto para contar más historias, para decir lo que les gusta o lo que les asusta. “Me gustó mucho que los niños nos contaran las leyendas o historias que conocían del barrio. Algunas de las leyendas hablaban acerca de lugares representativos del barrio o de los alrededores”, comenta la promotora cultural Diana en un boletín de lectura en el blog ninoscomelibros.wordpress.com, sobre sus actividades en el barrio del Alto en septiembre de 2015.

Además de lecturas en voz alta, préstamo de libros, actividades de socialización y formación artística, la organización cuenta con proyectos radiofónicos semanales como Voces y caminos (en radio por internet) y Palabrotas en acción (cápsulas informativas o con adaptaciones de literatura infantil enviadas a una red de contactos). Casi todas las actividades son gratuitas, excepto algunos talleres dirigidos a niños y adultos que se sustentan en las metodologías implementadas en los barrios pero son considerados servicios de apoyo.

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“Estos talleres son opciones que brindamos a otros públicos que no pertenecen a los barrios y cuentan con la capacidad económica para redituarlos”, justifica Juan Manuel. “Uno de nuestros principios ha sido la gratuidad al interior de los barrios, en ningún momento hemos solicitado dinero para la realización de alguna actividad, por tanto, se nos ocurrió que estos servicios pudieran ayudar a compensar, en parte, a los miembros de la comunidad que han adquirido más responsabilidades y dedican más tiempo a los proyectos”.

Los talleres que han creado para niños tienen que ver con el proceso artístico, el cuidado medioambiental, las artes y las historias, mientras los dirigidos a adultos tienen el enfoque hacia la formación de públicos, el fomento de la lectura, el voluntariado, la literatura infantil y metodologías sobre libroclub infantil. Entre los infantiles están “Artiliches” [Arte reciclado], “Ciencia y cultura hasta la lectura” [Divulgación científica], “De letreos” [Creación narrativa], “Hartas artes” [Autoexploración de la personalidad a través de la narración]. Los talleres para adultos, a su vez, ganaron nombres como “Lectura en todas partes” [Formación de promotores de lectura] y “Cultura Colectora” [Promoción cultural y formación de públicos].

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Tres preguntas para Juan Manuel Gutiérrez Jiménez

1. Ustedes son un equipo interdisciplinario de promotores culturales. ¿Cuántos están involucrados más directamente en el proyecto actualmente? 

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Juan Manuel es director de la Comunidad Comelibros (Foto: Maria José Maya)

En Comelibros tenemos una afinidad por nombrar el mundo que estamos construyendo como proyecto que busca generar organización social. Desde el año pasado decidimos que necesitábamos un nombre que representara a todos y todas las involucradas en el proceso comunitario. Por ello nos nombramos erizos. Elegimos esta figura como una representación que oscila entre el dolor, la fragilidad y la resistencia. Apelando a que como tales nos podemos herir, pero que necesitamos unos de otros a pesar del dolor que ello genere.

Efectivamente, las convocatorias que hemos realizado para participar han sido favorables en el sentido de que nuestro esquema del promotor cultural no está determinado por tipo de estudios ni demás. El programa se desarrolla en tres barrios de la Ciudad de Puebla, con una distribución de 14 promotores (erizos lectores), con dos coordinadoras, que llevan a cabo la planeación, realización y retroalimentación de las actividades de lectura semanalmente. En promedio estamos cubriendo unas 250 sesiones de lectura a lo largo del año que implican lecturas en voz alta, charlas derivadas, préstamo de libros, actividades de socialización y formación artística.

El Palabrotas en acción está conformado por un coordinador y un equipo de ocho personas que se encargan de realización de guiones y grabación de voces. Después se editan y se envían a proyectos radiofónicos interesados con una periodicidad semanal. Voces y caminos es otro proyecto radiofónico puesto en marcha donde participan cuatro compañeros en radio por internet todos los jueves por Lobo Radio.

 

2.Me imagino que ustedes tienen dificultades, que las condiciones no son ideales, pero ¿ha valido la pena? ¿Ya pueden ver los resultados del trabajo en las comunidades?

Dificultades hemos pasado por todas, sólo para enumerar algunas: no contamos con un espacio fijo para operar o resguardar materiales; hemos tenido que resolver la adquisición de materiales para realizar las actividades; las vecindades en donde trabajamos no tienen las condiciones ideales de espacio como pudiera ser una sala de lectura o ludoteca, estamos a expensas de las personas que pasan; dificultades en movilidad, traslado; no contamos con equipamiento para montar conciertos y/o festivales… En fin, carencias se pueden enunciar las que sean, pero a todas ellas hemos encontrado formas de solucionarlas, con apoyo solidario, con donaciones, con gestiones, con un manejo administrativo muy cuidadoso de nuestros recursos financieros y materiales, con transparencia y amabilidad hacia las personas, con propuestas y espacio para iniciativas; con mucha atención hacia el interior del grupo, eso es en parte lo que nos ha ayudado.

Ha valido la pena, completamente, contar con lectoras en voz alta de los barrios que hace un par de años eran parte de los grupos donde trabajamos y ahora que ellas se asuman como promotoras en su comunidad, es invaluable; niños con formación autodidacta que piensan y deciden; niños que se defienden con palabras en el momento adecuado antes de ir a los golpes; vale mucho la pena por pasar por los barrios y encontrarse con niños y vecinos que saludan de otro modo, que un niño o niña establezca las reglas de convivencia con adultos y que se encargue de hacerlas valer es un logro también. Y bueno, al interior del grupo, como compañerxs hemos crecido y madurado junto con el proyecto, pese a que algunos han emprendido nuevos caminos, la Comunidad Comelibros es parte de sus referentes.

3. Comunidad Comelibros es una de las 14 organizaciones de la plataforma CVC México. ¿Por qué decidieron hacer parte de la red? ¿Qué esperan de la plataforma?

Básicamente, porque nos parece que las organizaciones en México necesitamos articularnos de otro modo, ya no con manifestaciones como históricamente se había hecho. Otro elemento es la afinidad política con Cultura Viva Comunitaria, los fundamentos sentimos los compartimos entre las 14 organizaciones que hasta el momento conformamos la plataforma en México.

Como miembros de la red, a corto plazo nos interesan dos temas: comunicación y visibilización. En México, en esta fase, comenzar con una red como es Cultura Viva Comunitaria implica resistir a procesos de incertidumbre económica, con bastantes adversidades. En ese sentido, creemos que lo primordial es generar un compañerismo entre los distintos estados que participamos de la plataforma e ir construyendo acciones conjuntas muy concretas.

Por otra parte, cuando hablamos de visibilizar no nos referimos a los logros de un proyecto en sí, sino a los fundamentos, problemáticas y propuestas que se nos han ocurrido para cambiar de fondo la realidad en nuestro país, vemos muy importante lograr que la sociedad se encuentre en espejos más amables que sólo el terror, el miedo y el automatismo.

Sepa más:

https://ninoscomelibros.wordpress.com/

www.facebook.com/comunidadcomelibros

(*Texto publicado el 22 de febrero de 2016)

Más Música, Menos Balas: de las redes sociales a las calles de GuadalajaraMás Música, Menos Balas: de las redes sociales a las calles de GuadalajaraMás Música, Menos Balas: de las redes sociales a las calles de GuadalajaraMás Música, Menos Balas: de las redes sociales a las calles de Guadalajara

Por IberCultura

En19, Feb 2016 | En | PorIberCultura

Más Música, Menos Balas: de las redes sociales a las calles de Guadalajara

Hace casi cinco años comenzó en Acapulco (Guerrero, México) una campaña en redes sociales, desde la que se impulsaba a las personas a trabajar colaborativamente en la difusión de la cultura de paz y la recuperación de espacios públicos afectados por la situación de violencia extrema que vivía el estado de Guerrero. ¿Su lema? “Más música, menos balas”.

El movimiento, ideado por el comunicador y promotor cultural Abraham Chavelas, empezó cuando se encontraron 15 cabezas en un centro comercial del puerto de Acapulco. Convencidos de que nadie debería acostumbrarse al crimen organizado y el miedo, Abraham y otros compañeros pasaron a organizar conciertos y eventos culturales en la ciudad antes considerada un destino paradisíaco. Y “Más música, menos balas” creció y tomó otros rumbos.

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“A seis meses de comenzar la campaña me sumo desde Guadalajara (Jalisco) y junto a 35 colaboradores logramos desarrollar la campaña convirtiéndola en una ONG”, cuenta Belén Palacios, directora de la organización que se creó en el estado de Jalisco en 2012, cuando descubrieron que ya no era solo una campaña viral y que debían “dar pasos más firmes, salir más de las redes y llevar las ideas a los hechos”.

Nacía, entonces, la ONG Más Música, Menos Balas Guadalajara, que acabó siguiendo sus propios caminos y que actualmente es una de las 14 organizaciones que forman parte de la plataforma Cultura Viva Comunitaria México. Entre las acciones que estos ciudadanos generan con vistas a ayudar a otros y mejorar el entorno están intervenciones artísticas, exposiciones, conciertos, presentaciones de libros y talleres, espacios de diálogo, ferias de organizaciones, galerías de arte y proyectos de desarrollo comunitario.

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Foto: Abraham Aréchiga

“La violencia no solo está ligada al narco, aunque sean muy evidentes y alarmantes sus consecuencias”, afirma Belén Palacios. “La violencia está también en las calles, en las escuelas y en el 20% de los hogares de América Latina. La violencia está muy cerca, cambiando nuestros hábitos, estilos de vida, y convirtiéndonos en víctimas del ataque o del miedo que genera este contexto hostil.”

Ya que la violencia nos afecta a todos, y nos aleja los unos de los otros, los integrantes de la organización saben que el arte, la cultura y la educación son medios fundamentales para lograr, poco a poco, la recuperación de una vida en comunidad benéfica y estable. Por eso están convencidos de que “Más música” es también más arte, más cultura, más cine, más teatro, más literatura, más danza, más pintura…

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“La cultura y el arte son herramientas de inestimable importancia para lograr la transformación de los pueblos, siendo conscientes de que hay que generar acciones inmediatas que nos permitan reactivar y recuperar espacios perdidos por causa del miedo, alejar a los jóvenes de la delincuencia y generar espacios de intercambios culturales para abonar la creación de nuevos públicos que disfruten de las expresiones artísticas y deseen participar de proyectos comunitarios”, resalta la directora de la ONG.

Ver nacer la plataforma Cultura Viva Comunitaria México, en octubre de 2015, fue también una forma de poner en común los sueños y la búsqueda de una acción cultural transformadora. “Decidimos ser parte de la red para generar intercambios y alianzas que nos permitan seguir fortaleciendo la construcción de un tejido cultural comunitario interesado y con capacidad de lograr transformaciones sostenibles”, afirma Belén. “Esperamos que la plataforma crezca y se desarrolle, aporte ideas y reflexiones sobre una visión comunitaria de la cultura, y que podamos entre quienes la formamos incidir para lograr cambios sobre algunas políticas públicas”. Al final, el rechazo a la violencia pasa también por el entendimiento, la integración y la solidaridad.

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Lea también: El surgimiento de la plataforma Cultura Viva Comunitaria México

(*Texto publicado el 19 de febrero de 2016)

 

Sepa más:

https://www.facebook.com/masmusicamenosbalasguadalajara

https://twitter.com/menosbalasgdl

www.masmusicamenosbalas.com  (en construcción)

http://culturavivacomunitaria.org.mx/