21 abril 2026

En el marco del 7º Congreso Latinoamericano y Caribeño de Culturas Vivas Comunitarias, el Seminario CaminAndar abrió su programación en Cali, Colombia, este lunes (20), convocando a participantes de toda la región a un espacio en el que la palabra se asume como práctica política y territorio común. El Congreso, iniciado en Pasto el 17 de abril, continuó en caravana por distintos territorios y seguirá hasta Medellín, con cierre previsto el día 26. Cientos de personas de más de 20 países participan en el evento.

La jornada comenzó con un ritual de armonización colectiva conducido por Ríos del Pacífico – Las Mayoras del Chonta, en el Centro Cultural de Cali, marcando desde el inicio una mística que invitó a la conexión con el corazón de la tierra y con las propias raíces, disponiendo el cuerpo y la escucha para que los diálogos nacieran desde ese lugar compartido.



A partir de esa energía común, la apertura oficial reunió a Vicenta Moreno, directora de Fomento Regional de Colombia y REPPI de IberCultura Viva; Oswaldo Hernández, decano de la Universidad Bellas Artes; Julián Arteaga, de la Secretaría de Cultura de Cali; Consuelo Bravo, de la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca; y Lucenith Castillo, del Grupo Impulsor Valle y Cauca, en un encuentro que articuló institucionalidades y territorios y reafirmó la cultura como derecho y práctica colectiva en permanente construcción.

En ese contexto, la intervención de Vicenta Moreno trazó un horizonte de bienvenida y, al mismo tiempo, de movilización, convocando a la consolidación de la comunidad y a la continuidad del movimiento a partir de una ética relacional que también es política: “nuestra apuesta es crear espacios de diálogo y construcción colectiva, estamos posicionándonos. transformar las relaciones de poder es parte de nuestras luchas.”



América Latina y el Caribe de manos dadas
Si la apertura asentó las bases afectivas y políticas del encuentro, los diálogos de la mañana ampliaron esa energía hacia una lectura crítica del presente. La mesa “Voces vivas: cultura comunitaria y coyuntura política en América Latina” reunió a Flor Minici, de la Secretaría Técnica de IberCultura Viva; Orlando Cajamarca, del Teatro Esquina Latina (Colombia); y Alexandre Santini, de la Fundación Casa de Rui Barbosa (Brasil), con mediación de Eduardo Balán, articulando pensamiento crítico y experiencia territorial.

En ese cruce, Flor Minici presentó una lectura aguda sobre la inestabilidad política en América Latina, cuestionando las narrativas que responsabilizan a las propias poblaciones por las crisis y desplazando el foco hacia las estructuras de poder, al mismo tiempo que reafirmó el papel de los movimientos comunitarios como sujetos activos en la disputa por sentidos y futuros.

Flor situó el propio Congreso como evidencia viva de procesos que, aun fuera del foco mediático, sostienen la vida política desde abajo: “el propio Congreso también es una expresión de ello. estos procesos, que muchas veces no aparecen en la televisión, no son los que tienen tanta visibilidad o cobertura, son aquellos que logramos mantener, por abajo, sosteniendo la existencia política efectiva de espacios de resistencia.”




Ocupar espacios con la cultura comunitaria
En continuidad con esta reflexión, Santini profundizó los desafíos del presente, señalando la creciente amenaza en la región y afirmando la cultura viva comunitaria como un horizonte político alternativo. En su intervención, destacó que este campo no propone solo prácticas culturales, sino también una nueva forma de pensar la democracia y la participación en América Latina, basada en la acción colectiva y en la construcción desde los territorios.

“la cultura viva comunitaria es un concepto que llama a la idea de una nueva democracia. a la posibilidad de una nueva sociedad que piense en otra forma de participación. esta debe ser nuestra mirada. (…) nosotros, como movimiento latinoamericano de cultura viva comunitaria, tenemos la posibilidad de hacer una contribución importante para pensar un nuevo proyecto político de transformación para el continente.”

A partir de ahí, su llamado se proyectó como una invitación a la acción concreta, proponiendo ocupar y transformar los espacios institucionales como parte de una estrategia política más amplia: “entonces nos corresponde, como agentes, estar en las instituciones, hacer el hackeo de esas instituciones, estar en los partidos, en los sindicatos, en las academias, en los gobiernos, decidiendo que un nuevo futuro es posible.”



Red educativa
Con este conjunto de reflexiones, el seminario continuó con actividades pedagógicas simultáneas organizadas por la Red Educativa IberCultura Viva en articulación con el Congreso, reafirmando la formación como extensión viva de la práctica política y del tejido comunitario. El módulo “Raíces y estructuras: modelos organizativos y participación social” reunió a Isaac Peñaherrera, del movimiento de Cultura Viva Comunitaria de Ecuador; Nancy Coronel, del Instituto Argentino de Promoción de la Cultura Viva Comunitaria; y Hipólito Lucena, de la Comisión Nacional de Puntos de Cultura de Brasil, con mediación de la comunicadora Nanda Barreto, en un espacio dedicado al intercambio de experiencias organizativas desde los territorios.

En paralelo, el espacio “Alcanzando horizontes: gestión cultural comunitaria y desarrollo territorial” reunió a Juan Ruiz, de la Universidad Sergio Arboleda (Colombia); Luana Vilutis, de la Universidad Federal de Bahía – UFBA (Brasil); y Daniel Zas, de la Escuela Popular de Música de la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora (Argentina), con mediación de Diego Benhabib, consultor de Redes y Formación de IberCultura Viva. Durante el encuentro, se compartieron experiencias de articulación entre universidad y territorio, como el Consorcio Universitario Cultura Viva, una acción colaborativa de investigación y extensión sobre la Política Nacional de Cultura Viva en Brasil, que busca fortalecer la relación entre políticas públicas, producción de conocimiento y prácticas comunitarias.








Día lleno: horizontes y construcciones colectivas
La mañana se consolidó, así, como un espacio de escucha, intercambio y proyección política, en el que la mística inicial se desplegó en análisis y construcción colectiva. Por la tarde, la programación avanzó con nuevos debates sobre políticas públicas, gobernanza cultural y participación desde las bases comunitarias, además de una agenda cultural en el Teatro Esquina Latina, con presentaciones musicales y expresiones artísticas que reafirmaron el encuentro como un territorio vivo donde reflexión y creación caminan juntas.