27 agosto 2026

Todos los días usamos inteligencia artificial y pocas veces nos detenemos a pensar qué hace esa tecnología con nuestros vínculos, con nuestras formas de encontrarnos y de construir comunidad. Esa fue la pregunta que abrió la mesa «Inteligencia artificial, inteligencia ancestral: claves para repensar la cultura comunitaria», en el marco de la XIII Feria Internacional del Libro de Comodoro Rivadavia, bajo el lema «Más libros, más libres». Participaron Flor Minici, secretaria de la Unidad Técnica de IberCultura Viva e investigadora en el campo, junto a Horacio Avendaño y Sebastián Novomisky, integrantes del Programa de Cultura Digital y Alfabetización Mediática de la ciudad, expertos en la materia; la mesa contó con la moderación de Laura de La Torre.

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El vínculo entre IberCultura Viva y Comodoro tiene historia. La municipalidad integra la Red IberCultura Viva de Ciudades y Gobiernos Locales, y el año pasado el Programa de Cultura Digital y Alfabetización Mediática dictó para el programa iberoamericano el primer curso sobre cultura viva, alfabetización mediática e inteligencia artificial: hubo más de 500 inscripciones para 150 vacantes, y ese interés motivó una segunda edición este año. «Lo que pasó con el curso fue para nosotros impactante», contó Flor, que leyó esa respuesta como una señal de época: «Hace parte de un síntoma, de un interés que, si uno no está con las antenas bien apuntadas hacia la experiencia de lo comunitario, hacia el interés por investigar las prácticas y preguntarse sobre el presente, no lo ve». Sobre la experiencia local, destacó lo que rara vez encuentra en sus recorridos por Iberoamérica: «Es muy raro encontrar esta confluencia entre gestión pública, investigación y disposición a amplificar la conversación, con este grado de compromiso y sin mediar más que la vocación del hacer común».

Flor presentó a IberCultura Viva como un programa de cooperación internacional integrado por 14 países, heredero de la política de puntos de cultura nacida en Brasil y luego extendida a la región. En tiempos difíciles, señaló, el espacio de cooperación «sigue siendo un paraguas para seguir sosteniendo en cierto grado esas políticas de acompañamiento a las comunidades, sosteniendo de forma institucional políticas de larga data e innovando aún en momentos difíciles para la cooperación». Esa vocación, agregó, es la misma que sostiene desde hace casi diez años el curso internacional de posgrado en políticas culturales de base comunitaria que el programa realiza con FLACSO Argentina, donde se cruzan servidores públicos, organizaciones territoriales y profesionales de distintos ámbitos. «Hay una vocación compartida que tiene que ver con la validación y la legitimidad de dónde empieza una pregunta y dónde empieza a construirse el saber. Y empieza en lugares insólitos a veces», afirmó.




Una diplomatura desde el Sur del Sur
El encuentro fue también la ocasión para un anuncio: el Consejo Directivo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia aprobó la diplomatura universitaria de posgrado y extensión «Inteligencia Artificial y Cultura Digital: Alfabetización Mediática, Ética y Gestión en Entornos Digitales». Abierta tanto a graduados como a personas con trayectoria territorial, tendrá entre sus primeros docentes a Silvia Bacher, representante de la UNESCO MIL Alliance para América Latina, y al brasileño Alexandre Sayad, asesor de UNESCO en ética de la inteligencia artificial. «Hoy hay una gran bestia suelta que es la inteligencia artificial. Tiene una potencia enorme, la soltaron y se metió en todos lados. Esta diplomatura va a proponer ponerle una rienda y conducirla políticamente», afirmó Sebastián, que definió la propuesta como «una respuesta local a un problema que es del mundo», pensada «desde el sur del sur, con viento, con frío, con 50 centímetros de nieve».

Horacio ubicó la diplomatura en el recorrido de un programa que nació hace tres años por ordenanza aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante y que hoy articula 11 puntos digitales en localidades pequeñas de la Patagonia profunda, además de haber puesto a Comodoro entre las ocho ciudades piloto de UNESCO en alfabetización mediática. «El programa parte de un concepto y de una idea que es recuperar lo que la gente hace», contó, y remató con una convicción que atraviesa toda la experiencia: «Una política pública debe vincularse y estar anclada en una universidad pública. Nosotros somos hijos de esa universidad pública». En la misma línea, Sebastián insistió en la necesidad de escuchar: «Se nos quemaron las bibliotecas, se nos cayeron los grandes ídolos que nos explicaban el mundo. La respuesta tiene que venir de escuchar a quienes lo habitan».

Laura cerró retomando una de las preguntas que Flor había dejado abiertas en la mesa: el lugar del lenguaje en la era de la IA. «¿Hay soberanía lingüística? ¿Cuáles son esas lenguas que entran al código de la inteligencia artificial para nombrar, describir y construir los mundos?», planteó, evocando la presencia de lo mapuche en un mundo digital que rara vez lo representa. La pregunta condensa el espíritu de un encuentro que prefirió formular interrogantes desde el territorio antes que repetir respuestas prontas, en la certeza de que, como dijo la moderadora, «cuántas preguntas circulan por los lugares en donde nosotros no estamos». Entre la inteligencia de los algoritmos y la de los saberes que durante siglos sostuvieron nuestras formas de estar juntos, IberCultura Viva y Comodoro eligieron escuchar.

Segunda edición
La segunda edición del curso «Cultura Viva, alfabetización mediática e inteligencia artificial» tiene inicio previsto para octubre. Las clases de la primera edición están disponibles en nuestro canal de YouTube. Mirá acá: