31 agosto 2026

Una ordenanza de uso de suelo, un reglamento de habilitación, un decreto sobre patrimonio inmaterial: normas como estas deciden, en el cotidiano de las ciudades, si un centro cultural comunitario puede funcionar o si una tradición popular tiene reconocimiento formal. El desafío es que suelen estar dispersas, resultan difíciles de localizar y, a veces, difíciles incluso de comparar entre un territorio y otro. Para enfrentarlo, la Red IberCultura Viva de Ciudades y Gobiernos Locales y la Unidad Temática de Cultura (UTC) de Mercociudades reunieron, en agosto, a veinte gobiernos locales de la región en dos jornadas de diagnóstico participativo: la primera, presencial, el día 14, en la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina); la segunda, híbrida, el día 21.

Los encuentros marcan el inicio del proyecto de diseño del Inventario Iberoamericano de Normatividades Locales con Enfoque de Derechos Culturales, alianza entre ambas redes prevista en la Meta 3 del plan de trabajo de la UTC para 2025-2027. Diez gobiernos locales participaron de la jornada presencial y otros diez, de la híbrida, en un encuentro que sumó tanto a integrantes de la Red de Ciudades de IberCultura Viva como a otras ciudades de la región.

La facilitación estuvo a cargo de José Luis Mariscal Orozco, doctor en Antropología y profesor investigador titular de la Universidad de Guadalajara, en el Centro Universitario de Guadalajara, además de gestor cultural y evaluador de fondos culturales concursables en la región. Su línea de investigación aborda la acción cultural: cómo se conceptualiza, se diseña y se opera, y cuáles son sus implicancias políticas, institucionales y educativas.

Diego Benhabib, consultor de Redes y Formación de IberCultura Viva, detalla qué orientó el trabajo desde el inicio: «El objetivo fue realizar un diagnóstico sobre la normativa y la legislación a nivel local vinculada a los derechos culturales, con especial atención en las necesidades de uso de esa información: el contexto en que fue producida y la posibilidad de que experiencias desarrolladas en otros lugares favorezcan el desarrollo de normativas en otras ciudades y gobiernos locales de Iberoamérica.» Benhabib señala además que “este es un proyecto de la red de ciudades, apoyado por el Programa”. 



Escuchar antes de construir
El punto de partida del proyecto no fue acumular documentos, sino escuchar a las ciudades. Mariscal es directo sobre esta decisión: «Un aspecto importante es que no queremos construir simplemente un repositorio con una gran cantidad de documentos. El punto de partida ha sido preguntarnos qué problemas enfrentan las ciudades, qué información normativa necesitan para atenderlos y qué usos concretos podrían dar a esa información.»

En la jornada presencial, el trabajo partió de una adaptación de la Técnica de Grupo Nominal: cada participante identificó individualmente los problemas que observa en su ciudad, para luego compartirlos, discutirlos y priorizarlos de manera colectiva. La jornada híbrida, una semana después, profundizó el diagnóstico y avanzó hacia el agrupamiento y la denominación colectiva de esos problemas, con elementos del Taller de Consenso ToP. Ambas dinámicas se complementaron, según Mariscal: «La combinación de ambos espacios funcionó bien porque el presencial permitió una interacción muy dinámica y la sesión virtual permitió incorporar nuevas aportaciones, revisar los agrupamientos y afinar la interpretación de los problemas.»

Uno de los hallazgos más relevantes, apunta el facilitador, es que la cuestión no siempre es la ausencia de normas: «También existen dificultades para localizar la normatividad disponible, conocer su vigencia, comprender cómo se articula con otros instrumentos y acceder a referentes que puedan apoyar nuevas decisiones.»



Qué sigue
Con las dos jornadas concluidas, los próximos pasos ya están definidos. Benhabib los describe así: «A partir de este diagnóstico vamos a trabajar en el desarrollo del proyecto de inventario para que, con los gobiernos locales implicados, podamos avanzar en una actividad piloto de recopilación y prueba del sistema, y después en un nuevo trabajo presencial de validación en la ciudad de Guadalajara, a inicios de noviembre.»

Cuando esté listo, el inventario deberá permitir que un equipo de gestión cultural en cualquier ciudad iberoamericana encuentre no solo el texto de una norma, sino el problema que buscó resolver y el camino que otra ciudad recorrió antes. No se trata de copiar soluciones, ya que cada territorio tiene su propia realidad jurídica e institucional, sino de ofrecer referentes que ayuden a construir respuestas propias para garantizar el ejercicio de los derechos culturales.

Construcción colectiva
La iniciativa se enmarca en el convenio de cooperación firmado entre IberCultura Viva y Mercociudades. Entre los trabajos conjuntos previstos se encuentran el intercambio técnico entre gobiernos locales y redes culturales comunitarias, la formación de agentes públicos y comunitarios en políticas culturales, la elaboración y difusión de inventarios, mapeos y legislaciones sobre derechos culturales, la participación conjunta en foros internacionales sobre cultura viva comunitaria y el fortalecimiento de la incidencia de los gobiernos locales en la agenda global de cultura.