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Experiencias

Patio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestiónPatio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestiónPatio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestiónPatio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestiónPatio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestiónPatio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestión

Por IberCultura

En29, Sep 2015 | En | PorIberCultura

Patio Volantín: un espacio de encuentro basado en el trueque, el reciclaje y la autogestión

¿Qué pasaría si los habitantes de un barrio se reuniesen para crear un mundo alternativo donde todo estuviese basado en el reciclaje, el trueque y la autogestión? En un rincón del Cerro Panteón, en Valparaíso, Chile, un grupo de amigos ha logrado crear un espacio de encuentro donde se propone y se practica una cultura alternativa a la dominante mediante la gestión colectiva y autónoma: el Patio Volantín.

Abierto a la comunidad en general, el patio es un espacio que se va levantando en un sistema de “suma de voluntades”, en búsqueda de una economía social solidaria y sostenible. Las personas comparten el proyecto de diferentes maneras, con alguna disciplina, alguna idea o mano de obra, y poco a poco las actividades van afectando las relaciones interpersonales de todos alrededor: talleristas, asistentes, vecinos.

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El mural colectivo diseñado por Luna Calquin y Daniela Cortés

 

Además de las acciones de permacultura, jardines y reciclaje, desde 2011 se ofrecen talleres en diversas áreas de saberes, como artes escénicas, música, poesía, serigrafía, reiki para niños, acrobacia, papel reciclado… Son muchos los oficios y quehaceres conforme la temporada. Los interesados en participar de los talleres entregan 2 kilos de harina, que son convertidos en pan amasados y vendidos por la tarde a la comunidad . Es eso lo que sustenta parte del proyecto y lo mantiene funcionando día a día.

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Los panes: la harina es de los “talleres por trueque” y las manos son voluntarias

“Hemos desarrollado más de 300 talleres en estos cuatro años. Lo interesante es que con trueque y por convocatoria abierta”, destaca Benjamín Briones, presidente de la organización, panadero, constructor y vecino del cerro Panteón en Valparaíso desde el año 2001.

El trueque

Organizados por ciclos que duran de 5 a 8 semanas, los “talleres por trueque” nunca son los mismos, dependen de las propuestas de los talleristas. Todo aquel que quiera impartir un taller puede participar de las convocatorias, inscribiéndose vía formulario en línea. Una vez definidos los talleres del ciclo, comienza el proceso de difusión y los interesados en participar entregan los 2 kilos de harina que les permitirán materializar su inscripción.

El trueque, como ellos explican, es el intercambio que se realiza como retribución al conocimiento entregado por otro ser. Puede ser de carácter material (donación de alimentos no perecibles, por ejemplo) o no (servicios, tiempo y/o conocimiento). El objetivo es que beneficie tanto al educador como al espacio, para que el proyecto vaya creciendo y se vaya construyendo cada vez más colectivamente.

 

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Sembrando comunidad: el proyecto cuenta con acciones de permacultura, jardines y reciclaje

El trueque, por lo tanto, es un método de accionar desde la creatividad, la voluntad y la cooperación. Funciona como un sistema económico alternativo que ayuda a concientizar sobre prácticas sostenibles y genera lazos entre los diversos actores sociales, permitiendo el intercambio de experiencias y saberes.

Teniendo en cuenta que las personas son parte de una comunidad en el territorio al cual pertenecen, el proyecto busca valorar “el desarrollo integral del ser humano en armonía con su entorno natural y social, promoviendo instancias de educación alternativas al modelo económico/social tradicional”. Más allá de mejorar las condiciones materiales, busca valorar el compartir, la creación de lazos de confianza.

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Talleres por trueque: masa para niños

Autogestión

“Autogestión, trueque y reciclaje son los ejes transversales de trabajo que siempre se conjugan al desarrollar las diferentes acciones que emprendemos”, destaca Briones. La idea de autogestión no sólo se refiere a la autonomía de las acciones, sino también a la noción de hacer las cosas con lo que se tiene, tanto en términos de recursos como de voluntades de los involucrados en el proyecto.patio-volantin-nuestro-cerro

Construcción, para ellos, es un proceso constante, un eje central y base donde se materializa el trabajo en equipo, la unión de fuerzas. El espacio, construido a partir de material reciclado y de la energía disponible, pretende también contribuir a la restauración y transformación del barrio, por medio de la construcción colectiva.

En abril de 2014, un incendio destruyó más de 3,000 casas en los cerros de Valparaíso y dejó más de 15,000 damnificadas. Pasado un año, el Patio Volantín seguía trabajando con las comunidades afectadas, buscando a voluntarios para fabricar e instalar tejas a base de tetrapak (para aislar las viviendas), además de eco-ladrillos (creados con botellas PET y desechos plásticos). ¿Su propuesta? “Encontrarnos y hacernos fuertes construyendo colectivamente, conscientes de la existencia de otros que apuntan y caminan en la misma dirección”.

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Primer aniversario: Junta de Vecinos 70A Cerro Panteón

Tres preguntas para Benjamín Briones

1.El proyecto nace por una iniciativa de amigos de construir un espacio donde se generasen vínculos con los habitantes del Cerro Panteón. ¿Quiénes son esos amigos? ¿Había algo en la región que les molestaba especialmente?

Los amigos son Alejandra Arroyo, Tamara Águila, Sebastián Tapia, Patricia Inostroza, Lizette Verdugo, Mario Saavedra, Manuela Saravia, todos habitantes de Valparaíso, y Charly Cerda, Sebastián Valle y yo, habitantes, vecinos y gestores del Patio Volantín. Con el tiempo se han ido incorporando más y más vecinos del barrio. Actualmente y como consecuencia del trabajo comunitario en acción funciona en el mismo patio la unidad vecinal del Cerro Panteón, que congrega a 200 vecinos y de la cual soy presidente.

Nos mueve estrechar lazos entre los vecinos y que nos hagamos cargo del desarrollo de nuestro barrio. Nos molesta la estigmatización de nuestro sector debido a ser el centro de la bohemia de la ciudad, con la basura, el problema sanitario que genera y el desmedro en la calidad y el bienestar de los habitantes del lugar.

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Benjamin es presidente de la organización

2.¿De qué manera el proyecto ha cambiado la vida de la comunidad?

Al comenzar estábamos solos intentando dar una vida en el “día” al lugar, ahora contamos con más de cinco espacios cercanos y los vecinos continúan organizándose a partir de la colaboración y el lugar de encuentro y autogestión que entregamos.

Algunas de las organizaciones hermanas son Ancora, Sitio Eriazo, Isla de la Fantasía (el cual incluso apoyamos a formar y recuperar), Jardines para nuestro barrio, Libreteca Laurel, Unidad Vecinal 70A Cerro Panteón, Unidad Vecinal 68 Lord Cochranne y la 70 de cerro La Loma.

3.¿Ya pueden ver los resultados del trabajo?

Vemos los resultados en la recuperación de fachadas con murales pintados por la comunidad, áreas verdes recuperadas con árboles frutales/huertos/jardines, la formación de organizaciones nuevas y vinculación más profunda con las existentes. Nos coordinamos para generar acciones que permitan a los vecinos salir de sus casas y contar con un entorno más favorable para su bienestar y desarrollo.

 

(*Texto publicado el 29 de septiembre de 2015)

Sepa más:

www.patiovolantin.cl

 

Asista el vídeo del primer aniversario del proyecto